Ciencia, tecnología y sociedad
Ciencia, tecnología y sociedad
Transporte eléctrico, el futuro de la movilidad nacional
Transporte eléctrico, el futuro de la movilidad nacional
Desde hace casi una década, el Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL) viene
desarrollando proyectos de electromovilidad. Una de las tecnologías más prometedoras para la electromovilidad
incluye a las celdas de combustible a hidrógeno, tecnología con la que el INEEL desarrolla
sistemas de potencia para diversas aplicaciones, incluyendo transporte eléctrico.
Desde hace casi una década, el Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL) viene
desarrollando proyectos de electromovilidad. Una de las tecnologías más prometedoras para la electromovilidad
incluye a las celdas de combustible a hidrógeno, tecnología con la que el INEEL desarrolla
sistemas de potencia para diversas aplicaciones, incluyendo transporte eléctrico.


La electromovilidad o modos de transporte que aprovechan
la tracción eléctrica, abarca una gran diversidad de vehículos:
bicicletas, motonetas, automóviles, taxis y transporte utilitario y
público. Entre estos últimos, autobuses, trenes eléctricos y sistemas
de transporte rápido grupal (GRT), incluso aeronaves. En
México empiezan a introducirse los autos eléctricos y es cada
vez más común ver bicicletas y motocicletas propulsados por
un motor eléctrico a baterías. Estas nuevas opciones vienen a
cambiar nuestra forma de trasladarnos de un lugar a otro. Por
ejemplo, en las bicicletas eléctricas aún puedes pedalear, pero
eres asistido por el motor eléctrico. Los autos eléctricos son ya
una realidad. Por ejemplo, los vehículos eléctricos comerciales
pueden ser recargados en nuestra propia casa y ya no es necesario
acudir a la gasolinera. Además, el costo de recarga eléctrica
es mucho más bajo que si lo hiciéramos con gasolina. Esta
diferencia en costo está relacionada con la baja eficiencia de los
motores a gasolina o diésel, los cuales pierden mucha energía
cuando el combustible es quemado. En un vehículo eléctrico la
energía es almacenada en un banco de baterías o en forma de
hidrógeno, para el caso de vehículos eléctricos con celdas de
combustible. Estas dos tecnologías empleadas en electromovilidad,
baterías y celdas de combustible, operan mediante reacciones
químicas que producen electricidad (reacciones electroquímicas)
y por ello la conversión de energía es altamente
eficiente comparada con la combustión interna.
Una diferencia adicional importante de la electromovilidad, además de su alta eficiencia energética y el bajo costo de operación asociado, son sus emisiones cero y la notable disminución del ruido vehicular, en el lugar de su uso. Así es, cuando operamos motores eléctricos con baterías o con celdas de combustible, el vehículo no emite contaminantes al ambiente. Esto significa que, si en nuestras ciudades todos los vehículos a gasolina o diésel fueran substituidos por opciones eléctricas, no tendríamos contaminación ambiental ni de ruido, como la ocasionada por los vehículos de combustión interna hoy en día. Este escenario, además de favorecer la calidad del aire, reducirá considerablemente los altos costos por la atención médica de enfermedades respiratorias y de la misma manera, al disminuir el excesivo ruido citadino, repercutirá favorablemente en la calidad de la vida, propiciando entornos más agradables.
La electromovilidad significa la introducción de una serie de nuevas tecnologías e infraestructura, que en conjunto aportan una serie de oportunidades para nuestro país. No obstante que muchas de las tecnologías inherentes a la electromovilidad están siendo comercializadas, aún requieren participación en mejoras; mayor desarrollo tecnológico, así como la creación de nuevas cadenas de valor y proveeduría en general, infraestructura de abastecimiento especial para la recarga eléctrica para autos a baterías, o recarga de hidrógeno para vehículos a celdas de combustible. En el caso de mejoras tecnológicas resaltan costos y vida útil, tanto de baterías como de celdas de combustible. Por otro lado, las oportunidades para crear nuevos negocios están ligadas a los nuevos componentes para los vehículos, incluyendo muchos de tipo eléctrico y electrónico, así como software especializado a bordo y para su conectividad. El servicio y mantenimiento de las agencias deberá contar con nuevas herramientas y técnicos especializados en sistemas de la electromovilidad.
La electromovilidad no sólo viene a cambiar las ciudades e industria del transporte, también impacta directamente al sector energía, pues tanto baterías como hidrógeno requieren energía para su operación, la cual debe venir de algún lado. En el caso de las baterías, esa energía en forma de electricidad proviene principalmente de la red eléctrica. Por otro lado, la disponibilidad de hidrógeno para vehículos eléctricos que lo requieren, sólo podrá ser sustentables si éste es generado por fuentes renovables de energía, mismo caso para la electricidad que recargue baterías de vehículos eléctricos. Baterías e hidrógeno son almacenes de energía que pueden favorecer un mejor aprovechamiento de las fuentes renovables que no siempre pueden aprovecharse cuando están disponibles.
Hoy más que nunca México, como el resto del mundo, está frente a cambios y oportunidades que bien encauzados pueden, no sólo traer beneficios a la sociedad y calidad de vida, también significan oportunidades para hacer de nuestro país un protagonista tecnológico e industrial mediante la llegada de la electromovilidad.
Una diferencia adicional importante de la electromovilidad, además de su alta eficiencia energética y el bajo costo de operación asociado, son sus emisiones cero y la notable disminución del ruido vehicular, en el lugar de su uso. Así es, cuando operamos motores eléctricos con baterías o con celdas de combustible, el vehículo no emite contaminantes al ambiente. Esto significa que, si en nuestras ciudades todos los vehículos a gasolina o diésel fueran substituidos por opciones eléctricas, no tendríamos contaminación ambiental ni de ruido, como la ocasionada por los vehículos de combustión interna hoy en día. Este escenario, además de favorecer la calidad del aire, reducirá considerablemente los altos costos por la atención médica de enfermedades respiratorias y de la misma manera, al disminuir el excesivo ruido citadino, repercutirá favorablemente en la calidad de la vida, propiciando entornos más agradables.
La electromovilidad significa la introducción de una serie de nuevas tecnologías e infraestructura, que en conjunto aportan una serie de oportunidades para nuestro país. No obstante que muchas de las tecnologías inherentes a la electromovilidad están siendo comercializadas, aún requieren participación en mejoras; mayor desarrollo tecnológico, así como la creación de nuevas cadenas de valor y proveeduría en general, infraestructura de abastecimiento especial para la recarga eléctrica para autos a baterías, o recarga de hidrógeno para vehículos a celdas de combustible. En el caso de mejoras tecnológicas resaltan costos y vida útil, tanto de baterías como de celdas de combustible. Por otro lado, las oportunidades para crear nuevos negocios están ligadas a los nuevos componentes para los vehículos, incluyendo muchos de tipo eléctrico y electrónico, así como software especializado a bordo y para su conectividad. El servicio y mantenimiento de las agencias deberá contar con nuevas herramientas y técnicos especializados en sistemas de la electromovilidad.
La electromovilidad no sólo viene a cambiar las ciudades e industria del transporte, también impacta directamente al sector energía, pues tanto baterías como hidrógeno requieren energía para su operación, la cual debe venir de algún lado. En el caso de las baterías, esa energía en forma de electricidad proviene principalmente de la red eléctrica. Por otro lado, la disponibilidad de hidrógeno para vehículos eléctricos que lo requieren, sólo podrá ser sustentables si éste es generado por fuentes renovables de energía, mismo caso para la electricidad que recargue baterías de vehículos eléctricos. Baterías e hidrógeno son almacenes de energía que pueden favorecer un mejor aprovechamiento de las fuentes renovables que no siempre pueden aprovecharse cuando están disponibles.
Hoy más que nunca México, como el resto del mundo, está frente a cambios y oportunidades que bien encauzados pueden, no sólo traer beneficios a la sociedad y calidad de vida, también significan oportunidades para hacer de nuestro país un protagonista tecnológico e industrial mediante la llegada de la electromovilidad.
Ciencia, tecnología y sociedad
Ciencia, tecnología y sociedad
Transporte eléctrico, el futuro de la movilidad nacional
Transporte eléctrico, el futuro de la movilidad nacional
Desde hace casi una década, el Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL) viene
desarrollando proyectos de electromovilidad. Una de las tecnologías más prometedoras para la electromovilidad
incluye a las celdas de combustible a hidrógeno, tecnología con la que el INEEL desarrolla
sistemas de potencia para diversas aplicaciones, incluyendo transporte eléctrico.
Desde hace casi una década, el Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL) viene
desarrollando proyectos de electromovilidad. Una de las tecnologías más prometedoras para la electromovilidad
incluye a las celdas de combustible a hidrógeno, tecnología con la que el INEEL desarrolla
sistemas de potencia para diversas aplicaciones, incluyendo transporte eléctrico.


La electromovilidad o modos de transporte que aprovechan
la tracción eléctrica, abarca una gran diversidad de vehículos:
bicicletas, motonetas, automóviles, taxis y transporte utilitario y
público. Entre estos últimos, autobuses, trenes eléctricos y sistemas
de transporte rápido grupal (GRT), incluso aeronaves. En
México empiezan a introducirse los autos eléctricos y es cada
vez más común ver bicicletas y motocicletas propulsados por
un motor eléctrico a baterías. Estas nuevas opciones vienen a
cambiar nuestra forma de trasladarnos de un lugar a otro. Por
ejemplo, en las bicicletas eléctricas aún puedes pedalear, pero
eres asistido por el motor eléctrico. Los autos eléctricos son ya
una realidad. Por ejemplo, los vehículos eléctricos comerciales
pueden ser recargados en nuestra propia casa y ya no es necesario
acudir a la gasolinera. Además, el costo de recarga eléctrica
es mucho más bajo que si lo hiciéramos con gasolina. Esta
diferencia en costo está relacionada con la baja eficiencia de los
motores a gasolina o diésel, los cuales pierden mucha energía
cuando el combustible es quemado. En un vehículo eléctrico la
energía es almacenada en un banco de baterías o en forma de
hidrógeno, para el caso de vehículos eléctricos con celdas de
combustible. Estas dos tecnologías empleadas en electromovilidad,
baterías y celdas de combustible, operan mediante reacciones
químicas que producen electricidad (reacciones electroquímicas)
y por ello la conversión de energía es altamente
eficiente comparada con la combustión interna.
Una diferencia adicional importante de la electromovilidad, además de su alta eficiencia energética y el bajo costo de operación asociado, son sus emisiones cero y la notable disminución del ruido vehicular, en el lugar de su uso. Así es, cuando operamos motores eléctricos con baterías o con celdas de combustible, el vehículo no emite contaminantes al ambiente. Esto significa que, si en nuestras ciudades todos los vehículos a gasolina o diésel fueran substituidos por opciones eléctricas, no tendríamos contaminación ambiental ni de ruido, como la ocasionada por los vehículos de combustión interna hoy en día. Este escenario, además de favorecer la calidad del aire, reducirá considerablemente los altos costos por la atención médica de enfermedades respiratorias y de la misma manera, al disminuir el excesivo ruido citadino, repercutirá favorablemente en la calidad de la vida, propiciando entornos más agradables.
La electromovilidad significa la introducción de una serie de nuevas tecnologías e infraestructura, que en conjunto aportan una serie de oportunidades para nuestro país. No obstante que muchas de las tecnologías inherentes a la electromovilidad están siendo comercializadas, aún requieren participación en mejoras; mayor desarrollo tecnológico, así como la creación de nuevas cadenas de valor y proveeduría en general, infraestructura de abastecimiento especial para la recarga eléctrica para autos a baterías, o recarga de hidrógeno para vehículos a celdas de combustible. En el caso de mejoras tecnológicas resaltan costos y vida útil, tanto de baterías como de celdas de combustible. Por otro lado, las oportunidades para crear nuevos negocios están ligadas a los nuevos componentes para los vehículos, incluyendo muchos de tipo eléctrico y electrónico, así como software especializado a bordo y para su conectividad. El servicio y mantenimiento de las agencias deberá contar con nuevas herramientas y técnicos especializados en sistemas de la electromovilidad.
La electromovilidad no sólo viene a cambiar las ciudades e industria del transporte, también impacta directamente al sector energía, pues tanto baterías como hidrógeno requieren energía para su operación, la cual debe venir de algún lado. En el caso de las baterías, esa energía en forma de electricidad proviene principalmente de la red eléctrica. Por otro lado, la disponibilidad de hidrógeno para vehículos eléctricos que lo requieren, sólo podrá ser sustentables si éste es generado por fuentes renovables de energía, mismo caso para la electricidad que recargue baterías de vehículos eléctricos. Baterías e hidrógeno son almacenes de energía que pueden favorecer un mejor aprovechamiento de las fuentes renovables que no siempre pueden aprovecharse cuando están disponibles.
Hoy más que nunca México, como el resto del mundo, está frente a cambios y oportunidades que bien encauzados pueden, no sólo traer beneficios a la sociedad y calidad de vida, también significan oportunidades para hacer de nuestro país un protagonista tecnológico e industrial mediante la llegada de la electromovilidad.
Una diferencia adicional importante de la electromovilidad, además de su alta eficiencia energética y el bajo costo de operación asociado, son sus emisiones cero y la notable disminución del ruido vehicular, en el lugar de su uso. Así es, cuando operamos motores eléctricos con baterías o con celdas de combustible, el vehículo no emite contaminantes al ambiente. Esto significa que, si en nuestras ciudades todos los vehículos a gasolina o diésel fueran substituidos por opciones eléctricas, no tendríamos contaminación ambiental ni de ruido, como la ocasionada por los vehículos de combustión interna hoy en día. Este escenario, además de favorecer la calidad del aire, reducirá considerablemente los altos costos por la atención médica de enfermedades respiratorias y de la misma manera, al disminuir el excesivo ruido citadino, repercutirá favorablemente en la calidad de la vida, propiciando entornos más agradables.
La electromovilidad significa la introducción de una serie de nuevas tecnologías e infraestructura, que en conjunto aportan una serie de oportunidades para nuestro país. No obstante que muchas de las tecnologías inherentes a la electromovilidad están siendo comercializadas, aún requieren participación en mejoras; mayor desarrollo tecnológico, así como la creación de nuevas cadenas de valor y proveeduría en general, infraestructura de abastecimiento especial para la recarga eléctrica para autos a baterías, o recarga de hidrógeno para vehículos a celdas de combustible. En el caso de mejoras tecnológicas resaltan costos y vida útil, tanto de baterías como de celdas de combustible. Por otro lado, las oportunidades para crear nuevos negocios están ligadas a los nuevos componentes para los vehículos, incluyendo muchos de tipo eléctrico y electrónico, así como software especializado a bordo y para su conectividad. El servicio y mantenimiento de las agencias deberá contar con nuevas herramientas y técnicos especializados en sistemas de la electromovilidad.
La electromovilidad no sólo viene a cambiar las ciudades e industria del transporte, también impacta directamente al sector energía, pues tanto baterías como hidrógeno requieren energía para su operación, la cual debe venir de algún lado. En el caso de las baterías, esa energía en forma de electricidad proviene principalmente de la red eléctrica. Por otro lado, la disponibilidad de hidrógeno para vehículos eléctricos que lo requieren, sólo podrá ser sustentables si éste es generado por fuentes renovables de energía, mismo caso para la electricidad que recargue baterías de vehículos eléctricos. Baterías e hidrógeno son almacenes de energía que pueden favorecer un mejor aprovechamiento de las fuentes renovables que no siempre pueden aprovecharse cuando están disponibles.
Hoy más que nunca México, como el resto del mundo, está frente a cambios y oportunidades que bien encauzados pueden, no sólo traer beneficios a la sociedad y calidad de vida, también significan oportunidades para hacer de nuestro país un protagonista tecnológico e industrial mediante la llegada de la electromovilidad.