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El mundo se encuentra en una encrucijada energética y climática sin precedentes. El calentamiento global avanza con intensidad, lo que pone de manifiesto el incremento de fenómenos extremos tales como las olas de calor, sequías, inundaciones e incendios forestales. Por otro lado, los compromisos internacionales —como el Acuerdo de París—, demandan una rápida reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), para mantener el aumento de la temperatura por debajo de 2 °C (con respecto a la etapa preindustrial), y preferiblemente en 1.5 °C; por lo que será necesario acelerar la transición energética, incrementar el uso de fuentes renovables de energía, mejorar la eficiencia energética y desplegar tecnologías de captura, almacenamiento y uso de carbono.
En este escenario, en el ámbito energético mundial las energías renovables tuvieron un crecimiento récord en 2024, al agregarse alrededor de 585 GW de nueva capacidad renovable, lo que representa más del 90 % de la nueva generación eléctrica del año. Pese a lo anterior, se enfrentan retos importantes, como la demanda de mayor capacidad de almacenamiento de energía para subsanar los efectos de la intermitencia de las fuentes como la solar y la eólica.
En México, el panorama tiene sus peculiaridades y es complejo. Mediante la actualización de la Estrategia Nacional de Cambio Climático, el gobierno mexicano se ha comprometido a reducir 140 millones de toneladas de CO2 para el año 2030, equivalente a cerca de 35 % respecto a los niveles proyectados. En este sentido, se han adoptado políticas de eficiencia energética, desarrollo de redes eléctricas inteligentes y proyectos de integración de renovables. Además, la Secretaría de Energía ha formulado el Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional 2025-2030 con el objetivo de que, hacia 2030, al menos 38 % de la capacidad instalada de generación eléctrica provenga de fuentes limpias. Asimismo, se planea ejecutar 158 proyectos de transmisión hasta 2030, con una inversión estimada de 7 mil millones de dólares.
En el mismo tenor, el gobierno impulsa programas como Techos Solares para el Bienestar con el propósito de llevar energía eléctrica a hogares vulnerables a través de sistemas de generación distribuida, así como convenios de cogeneración entre Petróleos Mexicanos (PEMEX) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para agregar más de 2,422 MW, aprovechando vapor residual en refinerías.
Por otro lado, la matriz energética de México ha estado dominada por combustibles fósiles debido a la riqueza de hidrocarburos del país, por lo que representa un reto mayor disminuir su porcentaje de participación e incrementar el de las energías renovables y emergentes. La regulación energética es otro reto importante; por ejemplo, la relacionada con la fabricación y uso de baterías en vehículos eléctricos, las estaciones de carga, así como el establecimiento de las reglas de despacho eléctrico, entre otras.
El Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL) juega un rol técnico-científico estratégico en esta coyuntura y está celebrando su 50 aniversario con la meta explícita de contribuir a la transición energética acelerada y reafirmar su papel en la innovación energética del país. Esto implica el compromiso institucional de alinear el INEEL con los retos y planes gubernamentales, en particular del Sector Energético, por las siguientes vías:
- Desarrollo de tecnologías de eficiencia energética en generación, transmisión, distribución y consumo, a fin de reducir pérdidas y optimizar el uso de energía eléctrica.
- Participación en proyectos de redes eléctricas inteligentes, de administración de la demanda y de modernización del sistema eléctrico.
- La formación de especialistas mediante su Centro Especializado de Capacitación para el Sector Energía (CECSE). Uno de los ejes principales es la preparación de expertos mediante programas de maestría, en donde la persona egresada conocerá la problemática nacional en materia energética y será capaz de proponer, diseñar e implementar soluciones tecnológicas innovadoras que reduzcan la dependencia del exterior, favorezcan el incremento de las energías renovables y contribuyan a mejorar la eficiencia energética de los procesos de generación eléctrica e industriales.
- Colaboración con otros institutos nacionales como el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) y las empresas públicas del estado (PEMEX y CFE) para implementar soluciones tecnológicas sostenibles.
El INEEL inicia sus próximos 50 años de contribución al desarrollo del sector energético del país alineando los planes institucionales, programas y actividades a los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo (PND) y al Programa Sectorial de Energía 2025-2030 en los ámbitos de eficiencia energética, redes eléctricas inteligentes y en la formación de especialistas del sector. Concretamente, en la realización de investigación, estudios, simulaciones, modelos de optimización y escenarios energéticos que contribuyan a la política energética del país. Asimismo, el Instituto tendrá una importante participación en la ejecución de proyectos demostrativos y pilotos de tecnologías emergentes en hidrógeno verde, almacenamiento de energía, redes eléctricas, microrredes, captura de carbono, generación distribuida, digitalización del sistema eléctrico, mitigación de pérdidas de energía eléctrica, sistemas híbridos, entre otros, a fin de "mostrar el camino" para su escalamiento industrial.
Revelación de la placa conmemorativa del 50 aniversario del INEEL.
México ha asumido compromisos ambiciosos y ha puesto en marcha planes estratégicos para el sector eléctrico y energético que buscan compatibilizar crecimiento, justicia energética y mitigación de emisiones. En este contexto, el INEEL tiene una responsabilidad especial: actuar como motor tecnológico, formador, catalizador y acompañante de esa transición.
Autores:
Dr. Víctor Alejandro Salcido González, salcido@ineel.mx
Director General del INEEL
MCC Susana Carreón Sierra, susana.carreon@ineel.mx
Directora de Planeación, Gestión de la Estrategia
y Comercialización