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Personajes INEEL

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Pablo Marcelo Mulás del Pozo
(1939-2021)
Pablo Marcelo Mulás del Pozo
(1939-2021)

"Una persona de acciones humanas", es la frase con la que distingue Alejandro Guerrero a quien fuera su mentor y su gran amigo...

*Versión pdf

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Escribo las siguientes líneas para expresar mi admiración y hacer una semblanza de quien, con el paso del tiempo, se convirtió en mi mentor profesional y de vida, además de ser un gran amigo. La finalidad de estas líneas no es repetir lo que muchos saben y conocen sobre su trayectoria profesional, sino de la persona con la cual tuve el gusto y placer de colaborar, platicar y reír.

Un mexicano destacado, no solo por sus conocimientos, sino por ser íntegro, comprometido y con un alto sentido de la responsabilidad en sus actividades del día a día, sin duda, un ingeniero cabal. Procuró e impulsó en todo momento el desarrollo de las personas en razón de la educación y el bien común, por medio de sus conferencias, escritos, apoyos económicos y sus propios actos como ejemplo.

Si describiéramos a Pablo Mulás en palabras, la primera que me viene a la mente es generosidad, pero con generosidad se unen dos palabras más que no puedo dejar de mencionar: humor y sencillez.


Sin duda, la generosidad de Pablo se puede describir en muchos sentidos, uno de ellos y como buen erudito, compartir las teorías y elementos del campo científico que dominó (el energético). En ningún momento dudó en brindar apoyo sin importar el tiempo o costos invertidos, con el fin de aportar a la comunidad información que tuviera un alto impacto en beneficio de los seres humanos y del planeta.

Señalaba unos párrafos antes, que, además de su generosidad, otra palabra que describía a Pablo era "humor", una característica de primer orden, pues fue muy común que compartiera chistes o anécdotas con un humor de fondo.

Y en lo que respecta a su sencillez, cómo no recordarlo cuando llegaba todos los días a trabajar en su Nissan Tsuru color gris, en aquella época cuando era director del entonces IIE.

El Dr. Mulás fue un hombre de carácter fuerte y al mismo tiempo compasivo y preocupado por los demás, características importantes y necesarias para los puestos laborales que tuvo a su cargo y que lo convirtieron en un líder, un hombre comprometido con su país, pues fue pionero en la búsqueda de energías alternas.


Sin embargo, con toda la franqueza puedo decir que Pablo era también una persona sensible y de gran corazón, aún recuerdo al día siguiente del terremoto del 19 de septiembre de 2017, cuando llegué a la oficina él tenía en sus manos la nota periodística del diario El País. Rodaban por sus mejillas un par de lágrimas ante la situación de miles de personas que atravesaban sus peores momentos, los cuales iban desde las pérdidas humanas, hasta lo material y en muchos casos el patrimonio de las familias. Al paso de los días, muchas organizaciones captaban recursos de la sociedad civil para apoyar a los que habían quedado sin hogar, Pablo entró en mi oficina y me dijo: "quiero aportar mi granito de arena" y me pidió investigar cuál era la mejor opción para poder donar, y así lo hice.


Otra característica muy propia de Pablo era su buen deleite gastronómico, le gustaba degustar de buena comida. Pero no se limitó solo con tener el gusto de seducir a su paladar, sino por preparar un sinfín de recetas, en muchas ocasiones herencia de sus padres, tías o bien su madrina. Algunas de esas antiguas recetas se fueron "tropicalizando", recordemos que para esas épocas cuando seguramente Pablo se introdujo a la cocina, los insumos muy comunes en Francia no se encontraban en México, por ejemplo, su famoso pastel de capulín, que preparaba solo en el mes de junio, cuando inicia la época de lluvias y los árboles de capulín silvestre se cargan del fruto, pues si bien, la receta original era un pan de cerezas, se intercambiaba por capulín y en lugar del típico licor de cereza o kirschéñ, el Dr. Pablo agregaba tequila. Otras de sus muchas recetas fueron originarias de su pueblo: Atlixco, en Puebla, de ahí que la joya de su recetario fueron los afamados chiles en nogada, Pablo los acompañaba con una sopa de flor de calabaza y elote... ¡para chuparse los dedos!

Para mí, su legado más importante es continuar y transmitir su pasión por la educación, tratar de ser siempre promotor e impulsor de que la juventud estudie y se prepare profesionalmente. La frase repetitiva en conversaciones siempre fue que la única manera de sacar a este país adelante era por medio de la educación, y hacer lo que estuviera en nuestras manos para contribuir, sin dudar ni un poco y actuar.


Con relación a su trayectoria profesional, se desempeñó en los siguientes puestos: Director de los Laboratorios del Reactor Nuclear del Centro Nuclear de México (1970-1973); investigador fundador, Director de la División de Fuentes de Energía (1976-1991) y Director Ejecutivo (1991-1996) del Instituto de Investigaciones Eléctricas (IIE), el actual INEEL. En marzo de 1997 fue nombrado Director del Programa Universitario de Energía de la UNAM. De abril de 2002 a diciembre de 2005 fue asesor de la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). De abril de 2002 a diciembre de 2004 ocupó el puesto de coordinador del área de ingeniería de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC). En diciembre del 2003 fue designado Secretario del Consejo Directivo y Director Ejecutivo de la Asociación "Consejo Mundial de Energía, Capítulo México, A.C." En 2013 fue nombrado miembro del Consejo de Cambio Climático del Sistema Nacional de Cambio Climático. Su labor profesional reciente estuvo ligada al Consejo Mundial de Energía y al INEEL.

Entre los reconocimientos otorgados al Dr. Pablo Mulás destacan el que recibió en 2015, el nombramiento de Miembro de Honor de la Academia de Ingeniería de México, así como el recibido en junio de 2016, el reconocimiento de la American Nuclear Society llamado "The W. Bennett Lewis Award".

En memoria de Pablo Marcelo Mulás del Pozo,
mi mentor y amigo,
¡lo llevaré siempre en el corazón!


Por:
J. Alejandro Guerrero Márquez, programawec@wecmex.org.mx


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Pablo Marcelo Mulás del Pozo
(1939-2021)
Pablo Marcelo Mulás del Pozo
(1939-2021)

"Una persona de acciones humanas", es la frase con la que distingue Alejandro Guerrero a quien fuera su mentor y su gran amigo...

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Escribo las siguientes líneas para expresar mi admiración y hacer una semblanza de quien, con el paso del tiempo, se convirtió en mi mentor profesional y de vida, además de ser un gran amigo. La finalidad de estas líneas no es repetir lo que muchos saben y conocen sobre su trayectoria profesional, sino de la persona con la cual tuve el gusto y placer de colaborar, platicar y reír.

Un mexicano destacado, no solo por sus conocimientos, sino por ser íntegro, comprometido y con un alto sentido de la responsabilidad en sus actividades del día a día, sin duda, un ingeniero cabal. Procuró e impulsó en todo momento el desarrollo de las personas en razón de la educación y el bien común, por medio de sus conferencias, escritos, apoyos económicos y sus propios actos como ejemplo.

Si describiéramos a Pablo Mulás en palabras, la primera que me viene a la mente es generosidad, pero con generosidad se unen dos palabras más que no puedo dejar de mencionar: humor y sencillez.


Sin duda, la generosidad de Pablo se puede describir en muchos sentidos, uno de ellos y como buen erudito, compartir las teorías y elementos del campo científico que dominó (el energético). En ningún momento dudó en brindar apoyo sin importar el tiempo o costos invertidos, con el fin de aportar a la comunidad información que tuviera un alto impacto en beneficio de los seres humanos y del planeta.

Señalaba unos párrafos antes, que, además de su generosidad, otra palabra que describía a Pablo era "humor", una característica de primer orden, pues fue muy común que compartiera chistes o anécdotas con un humor de fondo.

Y en lo que respecta a su sencillez, cómo no recordarlo cuando llegaba todos los días a trabajar en su Nissan Tsuru color gris, en aquella época cuando era director del entonces IIE.

El Dr. Mulás fue un hombre de carácter fuerte y al mismo tiempo compasivo y preocupado por los demás, características importantes y necesarias para los puestos laborales que tuvo a su cargo y que lo convirtieron en un líder, un hombre comprometido con su país, pues fue pionero en la búsqueda de energías alternas.


Sin embargo, con toda la franqueza puedo decir que Pablo era también una persona sensible y de gran corazón, aún recuerdo al día siguiente del terremoto del 19 de septiembre de 2017, cuando llegué a la oficina él tenía en sus manos la nota periodística del diario El País. Rodaban por sus mejillas un par de lágrimas ante la situación de miles de personas que atravesaban sus peores momentos, los cuales iban desde las pérdidas humanas, hasta lo material y en muchos casos el patrimonio de las familias. Al paso de los días, muchas organizaciones captaban recursos de la sociedad civil para apoyar a los que habían quedado sin hogar, Pablo entró en mi oficina y me dijo: "quiero aportar mi granito de arena" y me pidió investigar cuál era la mejor opción para poder donar, y así lo hice.


Otra característica muy propia de Pablo era su buen deleite gastronómico, le gustaba degustar de buena comida. Pero no se limitó solo con tener el gusto de seducir a su paladar, sino por preparar un sinfín de recetas, en muchas ocasiones herencia de sus padres, tías o bien su madrina. Algunas de esas antiguas recetas se fueron "tropicalizando", recordemos que para esas épocas cuando seguramente Pablo se introdujo a la cocina, los insumos muy comunes en Francia no se encontraban en México, por ejemplo, su famoso pastel de capulín, que preparaba solo en el mes de junio, cuando inicia la época de lluvias y los árboles de capulín silvestre se cargan del fruto, pues si bien, la receta original era un pan de cerezas, se intercambiaba por capulín y en lugar del típico licor de cereza o kirschéñ, el Dr. Pablo agregaba tequila. Otras de sus muchas recetas fueron originarias de su pueblo: Atlixco, en Puebla, de ahí que la joya de su recetario fueron los afamados chiles en nogada, Pablo los acompañaba con una sopa de flor de calabaza y elote... ¡para chuparse los dedos!

Para mí, su legado más importante es continuar y transmitir su pasión por la educación, tratar de ser siempre promotor e impulsor de que la juventud estudie y se prepare profesionalmente. La frase repetitiva en conversaciones siempre fue que la única manera de sacar a este país adelante era por medio de la educación, y hacer lo que estuviera en nuestras manos para contribuir, sin dudar ni un poco y actuar.


Con relación a su trayectoria profesional, se desempeñó en los siguientes puestos: Director de los Laboratorios del Reactor Nuclear del Centro Nuclear de México (1970-1973); investigador fundador, Director de la División de Fuentes de Energía (1976-1991) y Director Ejecutivo (1991-1996) del Instituto de Investigaciones Eléctricas (IIE), el actual INEEL. En marzo de 1997 fue nombrado Director del Programa Universitario de Energía de la UNAM. De abril de 2002 a diciembre de 2005 fue asesor de la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). De abril de 2002 a diciembre de 2004 ocupó el puesto de coordinador del área de ingeniería de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC). En diciembre del 2003 fue designado Secretario del Consejo Directivo y Director Ejecutivo de la Asociación "Consejo Mundial de Energía, Capítulo México, A.C." En 2013 fue nombrado miembro del Consejo de Cambio Climático del Sistema Nacional de Cambio Climático. Su labor profesional reciente estuvo ligada al Consejo Mundial de Energía y al INEEL.

Entre los reconocimientos otorgados al Dr. Pablo Mulás destacan el que recibió en 2015, el nombramiento de Miembro de Honor de la Academia de Ingeniería de México, así como el recibido en junio de 2016, el reconocimiento de la American Nuclear Society llamado "The W. Bennett Lewis Award".

En memoria de Pablo Marcelo Mulás del Pozo,
mi mentor y amigo,
¡lo llevaré siempre en el corazón!


Por:
J. Alejandro Guerrero Márquez, programawec@wecmex.org.mx