Ciencia al descubierto
Ciencia al descubierto
Check-up básico para transformadores de potencia
Check-up básico para transformadores de potencia
Más vale prevenir que lamentar.
Más vale prevenir que lamentar.
El diagnóstico de transformadores de potencia y las técnicas clínicas de diagnóstico para personas
presentan algunas analogías que aquí se revisan. Las variables de diagnóstico más importantes a las
cuales se hace referencia son la temperatura ambiente, la temperatura de funcionamiento, el contenido
de gases, el contenido de humedad y las descargas parciales. El enfoque permite explicar, de
manera simple, algunos de los problemas más importantes que se presentan en trasformadores de
potencia y que afectan su vida útil.
El diagnóstico de transformadores de potencia y las técnicas clínicas de diagnóstico para personas
presentan algunas analogías que aquí se revisan. Las variables de diagnóstico más importantes a las
cuales se hace referencia son la temperatura ambiente, la temperatura de funcionamiento, el contenido
de gases, el contenido de humedad y las descargas parciales. El enfoque permite explicar, de
manera simple, algunos de los problemas más importantes que se presentan en trasformadores de
potencia y que afectan su vida útil.


Introducción
Introducción
Los transformadores de potencia son el activo más importante
y costoso de un sistema de transmisión de energía
eléctrica y tienen un ciclo de vida similar al de una persona.
Son concebidos (diseñados), nacen (se construyen),
enfrentan los peligros de una muerte prematura (defectos
tempranos de diseño), se enferman o envejecen (sufren
el deterioro de sus componentes internos por operación
inadecuada o por envejecimiento normal) y mueren (fallan
o su utilización ya no resulta costeable debido a pérdidas).
Los métodos de diagnóstico aplicables a los transformadores
son muy similares a los métodos de diagnóstico
clínico que se utilizan en las personas. Los conceptos de
electrocardiograma, auscultación y análisis de muestras
médicas, tienen su equivalente directo con las metodologías
de diagnóstico de transformadores. El objetivo de este
artículo es identificar y describir algunos de los indicadores
de condición más importantes empleados en el diagnóstico
de transformadores de potencia, y correlacionarlos con
algún equivalente clínico.
Indicadores de condición aplicados en
transformadores de potencia y su analogía
clínica
transformadores de potencia y su analogía
clínica
Indicadores de condición aplicados en
transformadores de potencia y su analogía
clínica
transformadores de potencia y su analogía
clínica
El papel aislante y otros materiales basados en celulosa
son, en muchos sentidos, el corazón de un transformador
de potencia, ya que el ciclo vital de estos equipos está
íntimamente relacionado con el estado físico o grado de
deterioro de esos materiales. La vida del papel aislante
depende de varios factores, como el efecto de la temperatura
de operación del transformador, la humedad presente
en su sistema aislante y el realce del campo eléctrico
local por efecto de imperfecciones constructivas y de
diseño. Estos parámetros tienen sus analogías directas con
la fiebre o el incremento de la temperatura corporal por
algún sobreesfuerzo, y con defectos congénitos o hereditarios
en los humanos que se acentúan en presencia de algún esfuerzo (algún problema cardiaco que se hace evidente
por excederse en el ejercicio).
De acuerdo con lo anterior, es de vital importancia contar con indicadores de cada uno de los subsistemas del transformador relevantes para su estado de salud, con la finalidad de minimizar la ocurrencia de fallas, como se describe a continuación.
Subsistema térmico del transformador
Este subsistema está relacionado con la temperatura de operación del equipo, lo cual tiene su equivalente directo con la temperatura del cuerpo humano. En ambos casos, las temperaturas de operación están relacionadas con:
La temperatura ambiente. Si hace mucho calor, bastan pequeños esfuerzos adicionales efectuados más allá de los esfuerzos normales, para ocasionar daños en la salud de las personas o en los transformadores.
La temperatura a la que se exponen el transformador o los humanos por su operación normal. En el caso de una persona la temperatura normal es de 36°C, mientras que en los transformadores es de 95 a 105°C, considerando, en el caso de los transformadores, una temperatura ambiente de 40°C y el tipo de papel utilizado en su construcción.
La temperatura a la que se exponen el transformador o los humanos durante su operación en condiciones de emergencia. El análogo humano podría ser un individuo que corre una maratón en un clima extremadamente cálido. En el caso de los transformadores, estas condiciones de sobrecarga se dan cuando a un transformador se le encomiendan tareas adicionales porque otro transformador que debería llevarlas a cabo está dañado o en mantenimiento. Como es fácil suponer, no pueden repetirse frecuentemente esta clase de esfuerzos ni en las personas ni en los transformadores.
"El transformador es un ente que requiere cuidados especiales que le permitan llevar una vida útil, sana y feliz y el INEEL es, sin duda alguna, su médico de confianza."
Subsistema fisicoquímico
En este rubro se detectan y analizan gases disueltos en el aceite y la humedad presente en el interior del transformador. El equivalente clínico es el análisis de muestras de orina o de sangre en busca de concentraciones anormales de glucosa y triglicéridos.
Los gases disueltos en el aceite son combustibles y tienen su origen en defectos internos del transformador que deterioran al papel y al aceite aislante. Entre estos defectos tenemos descargas parciales (pequeños arcos eléctricos) que forman hidrógeno; arqueos eléctricos de alta energía que forman acetileno; y temperaturas excesivas en el papel y en el aceite que forman dióxido y monóxido de carbono, así como metano y etano.
El agua presente en el interior de un transformador tiende a migrar al papel aislante cuando el equipo está operando con baja carga y, por lo tanto, su temperatura no es muy elevada. En estas condiciones, el agua excesiva envejece al papel aislante oxidándolo y haciéndolo quebradizo. Sin embargo, el gran riesgo de la humedad excesiva se hace notable durante las variaciones térmicas del transformador. Por ejemplo, a partir de alrededor de las 18:00 horas, cuando el periodo de máximo de consumo eléctrico comienza, los transformadores se calientan. En estas condiciones, el agua en exceso es transpirada en forma de vapor del papel aislante hacia el aceite, haciendo latente el riesgo de formación de burbujas que debilitan al transformador, pudiendo tener fallas entre bobinas (también llamadas devanados), o entre devanados y los elementos conectados a tierra. Al pasar la hora pico, alrededor de la una o dos de la mañana, el transformador baja su actividad, enfriándose. En estas condiciones, el agua que había sido liberada previamente como vapor, regresa rápidamente hacia el papel. El problema de esto es que el agua, ahora en estado líquido, no es absorbida inmediatamente por el aislamiento sólido, bañando peligrosamente zonas sobre la superficie del papel y recordándonos, de mala manera, que el agua y la electricidad no se llevan.
Para finalizar, es posible detectar descargas parciales en los transformadores de manera similar a la que un médico detecta arritmias y problemas respiratorios con un estetoscopio. Este método de detección de descargas parciales o arcos eléctricos en transformadores utiliza sensores que se colocan en el exterior del tanque del equipo y detectan las ondas ultrasónicas (sonoras) que se producen al ocurrir una descarga en su interior. Las ondas sonoras viajan desde el punto de descarga hasta los sensores (estetoscopios), llegando a los mismos con diferencias en sus tiempos de arribo. En teoría, las ondas llegarán primero al sensor colocado más cerca del origen de la descarga, mientras que llegarán al último al sensor más lejano. Utilizando un método matemático adecuado, es posible procesar la información de tiempos de llegada, las magnitudes y las formas de onda de las señales acústicas, lo cual permite ubicar el punto de origen de las descargas y realizar acciones de mantenimiento y reparación que eviten que los transformadores fallen.
De acuerdo con lo anterior, es de vital importancia contar con indicadores de cada uno de los subsistemas del transformador relevantes para su estado de salud, con la finalidad de minimizar la ocurrencia de fallas, como se describe a continuación.
Subsistema térmico del transformador
Este subsistema está relacionado con la temperatura de operación del equipo, lo cual tiene su equivalente directo con la temperatura del cuerpo humano. En ambos casos, las temperaturas de operación están relacionadas con:
La temperatura ambiente. Si hace mucho calor, bastan pequeños esfuerzos adicionales efectuados más allá de los esfuerzos normales, para ocasionar daños en la salud de las personas o en los transformadores.
La temperatura a la que se exponen el transformador o los humanos por su operación normal. En el caso de una persona la temperatura normal es de 36°C, mientras que en los transformadores es de 95 a 105°C, considerando, en el caso de los transformadores, una temperatura ambiente de 40°C y el tipo de papel utilizado en su construcción.
La temperatura a la que se exponen el transformador o los humanos durante su operación en condiciones de emergencia. El análogo humano podría ser un individuo que corre una maratón en un clima extremadamente cálido. En el caso de los transformadores, estas condiciones de sobrecarga se dan cuando a un transformador se le encomiendan tareas adicionales porque otro transformador que debería llevarlas a cabo está dañado o en mantenimiento. Como es fácil suponer, no pueden repetirse frecuentemente esta clase de esfuerzos ni en las personas ni en los transformadores.

"El transformador es un ente que requiere cuidados especiales que le permitan llevar una vida útil, sana y feliz y el INEEL es, sin duda alguna, su médico de confianza."
Subsistema fisicoquímico
En este rubro se detectan y analizan gases disueltos en el aceite y la humedad presente en el interior del transformador. El equivalente clínico es el análisis de muestras de orina o de sangre en busca de concentraciones anormales de glucosa y triglicéridos.
Los gases disueltos en el aceite son combustibles y tienen su origen en defectos internos del transformador que deterioran al papel y al aceite aislante. Entre estos defectos tenemos descargas parciales (pequeños arcos eléctricos) que forman hidrógeno; arqueos eléctricos de alta energía que forman acetileno; y temperaturas excesivas en el papel y en el aceite que forman dióxido y monóxido de carbono, así como metano y etano.
El agua presente en el interior de un transformador tiende a migrar al papel aislante cuando el equipo está operando con baja carga y, por lo tanto, su temperatura no es muy elevada. En estas condiciones, el agua excesiva envejece al papel aislante oxidándolo y haciéndolo quebradizo. Sin embargo, el gran riesgo de la humedad excesiva se hace notable durante las variaciones térmicas del transformador. Por ejemplo, a partir de alrededor de las 18:00 horas, cuando el periodo de máximo de consumo eléctrico comienza, los transformadores se calientan. En estas condiciones, el agua en exceso es transpirada en forma de vapor del papel aislante hacia el aceite, haciendo latente el riesgo de formación de burbujas que debilitan al transformador, pudiendo tener fallas entre bobinas (también llamadas devanados), o entre devanados y los elementos conectados a tierra. Al pasar la hora pico, alrededor de la una o dos de la mañana, el transformador baja su actividad, enfriándose. En estas condiciones, el agua que había sido liberada previamente como vapor, regresa rápidamente hacia el papel. El problema de esto es que el agua, ahora en estado líquido, no es absorbida inmediatamente por el aislamiento sólido, bañando peligrosamente zonas sobre la superficie del papel y recordándonos, de mala manera, que el agua y la electricidad no se llevan.
Para finalizar, es posible detectar descargas parciales en los transformadores de manera similar a la que un médico detecta arritmias y problemas respiratorios con un estetoscopio. Este método de detección de descargas parciales o arcos eléctricos en transformadores utiliza sensores que se colocan en el exterior del tanque del equipo y detectan las ondas ultrasónicas (sonoras) que se producen al ocurrir una descarga en su interior. Las ondas sonoras viajan desde el punto de descarga hasta los sensores (estetoscopios), llegando a los mismos con diferencias en sus tiempos de arribo. En teoría, las ondas llegarán primero al sensor colocado más cerca del origen de la descarga, mientras que llegarán al último al sensor más lejano. Utilizando un método matemático adecuado, es posible procesar la información de tiempos de llegada, las magnitudes y las formas de onda de las señales acústicas, lo cual permite ubicar el punto de origen de las descargas y realizar acciones de mantenimiento y reparación que eviten que los transformadores fallen.
Conclusiones
Conclusiones
Las analogías descritas facilitan el entendimiento de problemas
comunes que afectan la confiabilidad operativa
de los transformadores de potencia. El Instituto Nacional
de Electricidad y Energías Limpias (INEEL) puede apoyar a
fabricantes, usuarios y empresas en general con la evaluación
de especímenes, asesoría en el diseño o con capacitación
avanzada, para solventar de la mejor manera los problemas que se presentan en transformadores. Recuerde
que, de acuerdo con la analogía de este artículo, el transformador
es un ente que requiere cuidados especiales que
le permitan llevar una vida útil, sana y feliz, y que el INEEL
es, sin duda alguna, su médico de confianza.
Autores:
Carlos Gustavo Azcárraga Ramos, carlos.azcarraga@ineel.mx
Alberth Pascacio de los Santos, pascacio@ineel.mx
Carlos Gustavo Azcárraga Ramos, carlos.azcarraga@ineel.mx
Alberth Pascacio de los Santos, pascacio@ineel.mx
Ciencia al descubierto
Ciencia al descubierto
Check-up básico para transformadores de potencia
Check-up básico para transformadores de potencia
Más vale prevenir que lamentar.
Más vale prevenir que lamentar.
El diagnóstico de transformadores de potencia y las técnicas clínicas de diagnóstico para personas
presentan algunas analogías que aquí se revisan. Las variables de diagnóstico más importantes a las
cuales se hace referencia son la temperatura ambiente, la temperatura de funcionamiento, el contenido
de gases, el contenido de humedad y las descargas parciales. El enfoque permite explicar, de
manera simple, algunos de los problemas más importantes que se presentan en trasformadores de
potencia y que afectan su vida útil.
El diagnóstico de transformadores de potencia y las técnicas clínicas de diagnóstico para personas
presentan algunas analogías que aquí se revisan. Las variables de diagnóstico más importantes a las
cuales se hace referencia son la temperatura ambiente, la temperatura de funcionamiento, el contenido
de gases, el contenido de humedad y las descargas parciales. El enfoque permite explicar, de
manera simple, algunos de los problemas más importantes que se presentan en trasformadores de
potencia y que afectan su vida útil.


Introducción
Introducción
Los transformadores de potencia son el activo más importante
y costoso de un sistema de transmisión de energía
eléctrica y tienen un ciclo de vida similar al de una persona.
Son concebidos (diseñados), nacen (se construyen),
enfrentan los peligros de una muerte prematura (defectos
tempranos de diseño), se enferman o envejecen (sufren
el deterioro de sus componentes internos por operación
inadecuada o por envejecimiento normal) y mueren (fallan
o su utilización ya no resulta costeable debido a pérdidas).
Los métodos de diagnóstico aplicables a los transformadores
son muy similares a los métodos de diagnóstico
clínico que se utilizan en las personas. Los conceptos de
electrocardiograma, auscultación y análisis de muestras
médicas, tienen su equivalente directo con las metodologías
de diagnóstico de transformadores. El objetivo de este
artículo es identificar y describir algunos de los indicadores
de condición más importantes empleados en el diagnóstico
de transformadores de potencia, y correlacionarlos con
algún equivalente clínico.
Indicadores de condición aplicados en
transformadores de potencia y su analogía
clínica
transformadores de potencia y su analogía
clínica
Indicadores de condición aplicados en
transformadores de potencia y su analogía
clínica
transformadores de potencia y su analogía
clínica
El papel aislante y otros materiales basados en celulosa
son, en muchos sentidos, el corazón de un transformador
de potencia, ya que el ciclo vital de estos equipos está
íntimamente relacionado con el estado físico o grado de
deterioro de esos materiales. La vida del papel aislante
depende de varios factores, como el efecto de la temperatura
de operación del transformador, la humedad presente
en su sistema aislante y el realce del campo eléctrico
local por efecto de imperfecciones constructivas y de
diseño. Estos parámetros tienen sus analogías directas con
la fiebre o el incremento de la temperatura corporal por
algún sobreesfuerzo, y con defectos congénitos o hereditarios
en los humanos que se acentúan en presencia de algún esfuerzo (algún problema cardiaco que se hace evidente
por excederse en el ejercicio).
De acuerdo con lo anterior, es de vital importancia contar con indicadores de cada uno de los subsistemas del transformador relevantes para su estado de salud, con la finalidad de minimizar la ocurrencia de fallas, como se describe a continuación.
Subsistema térmico del transformador
Este subsistema está relacionado con la temperatura de operación del equipo, lo cual tiene su equivalente directo con la temperatura del cuerpo humano. En ambos casos, las temperaturas de operación están relacionadas con:
La temperatura ambiente. Si hace mucho calor, bastan pequeños esfuerzos adicionales efectuados más allá de los esfuerzos normales, para ocasionar daños en la salud de las personas o en los transformadores.
La temperatura a la que se exponen el transformador o los humanos por su operación normal. En el caso de una persona la temperatura normal es de 36°C, mientras que en los transformadores es de 95 a 105°C, considerando, en el caso de los transformadores, una temperatura ambiente de 40°C y el tipo de papel utilizado en su construcción.
La temperatura a la que se exponen el transformador o los humanos durante su operación en condiciones de emergencia. El análogo humano podría ser un individuo que corre una maratón en un clima extremadamente cálido. En el caso de los transformadores, estas condiciones de sobrecarga se dan cuando a un transformador se le encomiendan tareas adicionales porque otro transformador que debería llevarlas a cabo está dañado o en mantenimiento. Como es fácil suponer, no pueden repetirse frecuentemente esta clase de esfuerzos ni en las personas ni en los transformadores.
"El transformador es un ente que requiere cuidados especiales que le permitan llevar una vida útil, sana y feliz y el INEEL es, sin duda alguna, su médico de confianza."
Subsistema fisicoquímico
En este rubro se detectan y analizan gases disueltos en el aceite y la humedad presente en el interior del transformador. El equivalente clínico es el análisis de muestras de orina o de sangre en busca de concentraciones anormales de glucosa y triglicéridos.
Los gases disueltos en el aceite son combustibles y tienen su origen en defectos internos del transformador que deterioran al papel y al aceite aislante. Entre estos defectos tenemos descargas parciales (pequeños arcos eléctricos) que forman hidrógeno; arqueos eléctricos de alta energía que forman acetileno; y temperaturas excesivas en el papel y en el aceite que forman dióxido y monóxido de carbono, así como metano y etano.
El agua presente en el interior de un transformador tiende a migrar al papel aislante cuando el equipo está operando con baja carga y, por lo tanto, su temperatura no es muy elevada. En estas condiciones, el agua excesiva envejece al papel aislante oxidándolo y haciéndolo quebradizo. Sin embargo, el gran riesgo de la humedad excesiva se hace notable durante las variaciones térmicas del transformador. Por ejemplo, a partir de alrededor de las 18:00 horas, cuando el periodo de máximo de consumo eléctrico comienza, los transformadores se calientan. En estas condiciones, el agua en exceso es transpirada en forma de vapor del papel aislante hacia el aceite, haciendo latente el riesgo de formación de burbujas que debilitan al transformador, pudiendo tener fallas entre bobinas (también llamadas devanados), o entre devanados y los elementos conectados a tierra. Al pasar la hora pico, alrededor de la una o dos de la mañana, el transformador baja su actividad, enfriándose. En estas condiciones, el agua que había sido liberada previamente como vapor, regresa rápidamente hacia el papel. El problema de esto es que el agua, ahora en estado líquido, no es absorbida inmediatamente por el aislamiento sólido, bañando peligrosamente zonas sobre la superficie del papel y recordándonos, de mala manera, que el agua y la electricidad no se llevan.
Para finalizar, es posible detectar descargas parciales en los transformadores de manera similar a la que un médico detecta arritmias y problemas respiratorios con un estetoscopio. Este método de detección de descargas parciales o arcos eléctricos en transformadores utiliza sensores que se colocan en el exterior del tanque del equipo y detectan las ondas ultrasónicas (sonoras) que se producen al ocurrir una descarga en su interior. Las ondas sonoras viajan desde el punto de descarga hasta los sensores (estetoscopios), llegando a los mismos con diferencias en sus tiempos de arribo. En teoría, las ondas llegarán primero al sensor colocado más cerca del origen de la descarga, mientras que llegarán al último al sensor más lejano. Utilizando un método matemático adecuado, es posible procesar la información de tiempos de llegada, las magnitudes y las formas de onda de las señales acústicas, lo cual permite ubicar el punto de origen de las descargas y realizar acciones de mantenimiento y reparación que eviten que los transformadores fallen.
De acuerdo con lo anterior, es de vital importancia contar con indicadores de cada uno de los subsistemas del transformador relevantes para su estado de salud, con la finalidad de minimizar la ocurrencia de fallas, como se describe a continuación.
Subsistema térmico del transformador
Este subsistema está relacionado con la temperatura de operación del equipo, lo cual tiene su equivalente directo con la temperatura del cuerpo humano. En ambos casos, las temperaturas de operación están relacionadas con:
La temperatura ambiente. Si hace mucho calor, bastan pequeños esfuerzos adicionales efectuados más allá de los esfuerzos normales, para ocasionar daños en la salud de las personas o en los transformadores.
La temperatura a la que se exponen el transformador o los humanos por su operación normal. En el caso de una persona la temperatura normal es de 36°C, mientras que en los transformadores es de 95 a 105°C, considerando, en el caso de los transformadores, una temperatura ambiente de 40°C y el tipo de papel utilizado en su construcción.
La temperatura a la que se exponen el transformador o los humanos durante su operación en condiciones de emergencia. El análogo humano podría ser un individuo que corre una maratón en un clima extremadamente cálido. En el caso de los transformadores, estas condiciones de sobrecarga se dan cuando a un transformador se le encomiendan tareas adicionales porque otro transformador que debería llevarlas a cabo está dañado o en mantenimiento. Como es fácil suponer, no pueden repetirse frecuentemente esta clase de esfuerzos ni en las personas ni en los transformadores.

"El transformador es un ente que requiere cuidados especiales que le permitan llevar una vida útil, sana y feliz y el INEEL es, sin duda alguna, su médico de confianza."
Subsistema fisicoquímico
En este rubro se detectan y analizan gases disueltos en el aceite y la humedad presente en el interior del transformador. El equivalente clínico es el análisis de muestras de orina o de sangre en busca de concentraciones anormales de glucosa y triglicéridos.
Los gases disueltos en el aceite son combustibles y tienen su origen en defectos internos del transformador que deterioran al papel y al aceite aislante. Entre estos defectos tenemos descargas parciales (pequeños arcos eléctricos) que forman hidrógeno; arqueos eléctricos de alta energía que forman acetileno; y temperaturas excesivas en el papel y en el aceite que forman dióxido y monóxido de carbono, así como metano y etano.
El agua presente en el interior de un transformador tiende a migrar al papel aislante cuando el equipo está operando con baja carga y, por lo tanto, su temperatura no es muy elevada. En estas condiciones, el agua excesiva envejece al papel aislante oxidándolo y haciéndolo quebradizo. Sin embargo, el gran riesgo de la humedad excesiva se hace notable durante las variaciones térmicas del transformador. Por ejemplo, a partir de alrededor de las 18:00 horas, cuando el periodo de máximo de consumo eléctrico comienza, los transformadores se calientan. En estas condiciones, el agua en exceso es transpirada en forma de vapor del papel aislante hacia el aceite, haciendo latente el riesgo de formación de burbujas que debilitan al transformador, pudiendo tener fallas entre bobinas (también llamadas devanados), o entre devanados y los elementos conectados a tierra. Al pasar la hora pico, alrededor de la una o dos de la mañana, el transformador baja su actividad, enfriándose. En estas condiciones, el agua que había sido liberada previamente como vapor, regresa rápidamente hacia el papel. El problema de esto es que el agua, ahora en estado líquido, no es absorbida inmediatamente por el aislamiento sólido, bañando peligrosamente zonas sobre la superficie del papel y recordándonos, de mala manera, que el agua y la electricidad no se llevan.
Para finalizar, es posible detectar descargas parciales en los transformadores de manera similar a la que un médico detecta arritmias y problemas respiratorios con un estetoscopio. Este método de detección de descargas parciales o arcos eléctricos en transformadores utiliza sensores que se colocan en el exterior del tanque del equipo y detectan las ondas ultrasónicas (sonoras) que se producen al ocurrir una descarga en su interior. Las ondas sonoras viajan desde el punto de descarga hasta los sensores (estetoscopios), llegando a los mismos con diferencias en sus tiempos de arribo. En teoría, las ondas llegarán primero al sensor colocado más cerca del origen de la descarga, mientras que llegarán al último al sensor más lejano. Utilizando un método matemático adecuado, es posible procesar la información de tiempos de llegada, las magnitudes y las formas de onda de las señales acústicas, lo cual permite ubicar el punto de origen de las descargas y realizar acciones de mantenimiento y reparación que eviten que los transformadores fallen.
Conclusiones
Conclusiones
Las analogías descritas facilitan el entendimiento de problemas
comunes que afectan la confiabilidad operativa
de los transformadores de potencia. El Instituto Nacional
de Electricidad y Energías Limpias (INEEL) puede apoyar a
fabricantes, usuarios y empresas en general con la evaluación
de especímenes, asesoría en el diseño o con capacitación
avanzada, para solventar de la mejor manera los problemas que se presentan en transformadores. Recuerde
que, de acuerdo con la analogía de este artículo, el transformador
es un ente que requiere cuidados especiales que
le permitan llevar una vida útil, sana y feliz, y que el INEEL
es, sin duda alguna, su médico de confianza.
Autores:
Carlos Gustavo Azcárraga Ramos, carlos.azcarraga@ineel.mx
Alberth Pascacio de los Santos, pascacio@ineel.mx
Carlos Gustavo Azcárraga Ramos, carlos.azcarraga@ineel.mx
Alberth Pascacio de los Santos, pascacio@ineel.mx
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