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Expertos compartiendo

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Entrevista al M. C. Odón de Buen
Rodríguez
Entrevista al M. C. Odón de Buen
Rodríguez
Director de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE)

Aportaciones de la CONUEE a la eficiencia energética

El Maestro en Ciencias Odón de Buen nos comparte su experiencia en el tema de eficiencia energética, la normatividad y cómo ha sido su trayectoria en treinta años de servicio. Asimismo nos comenta que ahorrar o hacer más eficiente la energía tiene dos componentes: las prácticas o hábitos de consumo y las inversiones en tecnología, y el INEEL conoce muy bien esa tecnología.
Director de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE)

Aportaciones de la CONUEE a la eficiencia energética

El Maestro en Ciencias Odón de Buen nos comparte su experiencia en el tema de eficiencia energética, la normatividad y cómo ha sido su trayectoria en treinta años de servicio. Asimismo nos comenta que ahorrar o hacer más eficiente la energía tiene dos componentes: las prácticas o hábitos de consumo y las inversiones en tecnología, y el INEEL conoce muy bien esa tecnología.

*Versión pdf

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Introducción a la CONUEE
Introducción a la CONUEE

Revista Transición Energética (RTE): Háblenos un poco de la historia, los objetivos y la organización de la CONUEE.

Odón de Buen Rodríguez (OBR): La Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE) es una organización que tiene treinta años de existencia, si consideramos que parte de la Comisión Nacional para el ahorro de Energía (CONAE) fue Comisión intersecretarial. Con el tiempo ha ido cambiando, la CONAE se volvió un órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Energía, lo que significó un cambio en el manejo presupuestal. Después, a partir de la entrada en vigor de la Ley para el Aprovechamiento Sustentable de la Energía, el 28 de noviembre de 2008, la CONUEE reemplaza a la CONAE. Luego, en la pasada reforma energética nos toca juntos, al INEEL y a la CONUEE, una reconversión que quizá, en nuestro caso, no fue tan radical como en el INEEL. Existe una función que viene de la Ley Federal de Metrología que es de normalización, la cual aterriza en la CONUEE a través de la SENER, con ello nos delegan la función del desarrollo de las normas y de darle seguimiento. En otra de nuestras actividades de mayor impacto, somos reguladores a quienes los grandes usuarios de energía nos tienen que presentar sus consumos anuales de energía y qué acciones de ahorro y uso eficiente de energía han hecho.

También tenemos programas de promoción, uno, que es muy grande, con la administración pública federal, el cual comprende más de cien mil funcionarios públicos, edificios, flotillas vehiculares e instalaciones industriales que incluyen, de alguna manera, también a CFE y a PEMEX, en el sentido de tener que entregarnos información pertinente que reporte actividad acreditable en el uso eficiente de energía. Además, tenemos un proyecto asociado a municipios donde, con dinero que opera la Secretaría de Energía, hay incentivos para cumplir con características técnicas aceptables de las luminarias y de los sistemas de alumbrado.

Asimismo, contamos con sistemas de información estadística de gran utilidad y, por lo tanto, muy consultados. Recientemente, en cooperación con la Agencia Francesa para el Medio Ambiente y Gestión de la Energía (ADEME) y con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), publicamos el Informe Nacional de Monitoreo de la Eficiencia Energética de México. Este es un documento muy importante sobre indicadores nacionales de eficiencia energética, de toda la cadena de valor de energía y en series de tiempo de veinte años. Aunque somos muy activos en difundir conceptos y acciones con la población en general, a través de redes sociales, nuestros recursos de comunicación social son muy limitados. Pero, por otro lado, tenemos un papel importante de concertación de la cooperación internacional a proyectos de la CONUEE; hay recursos de Alemania, Dinamarca, Francia, Unión Europea, Naciones Unidas y Japón, entre otros países y organismos. Un ejemplo de esos proyectos es el realizado por el INEEL para probar la tecnología de aire acondicionado INVERTER, cuyos resultados demostraron que el desempeño energético de esta tecnología, en equipos que la usan, permite ahorrar grandes cantidades de energía.

Entonces, en el tema del uso eficiente de la energía, en la CONUEE somos reguladores, promotores de programa y facilitadores de procesos de colaboración a nivel federal, estatal y municipal.

RTE: ¿En qué consiste el ahorro y uso eficiente de la energía y cuál es su alcance?

OBR: Ahorrar o hacer más eficiente la energía tiene dos componentes: las prácticas o hábitos de consumo y las inversiones en tecnología. Las prácticas son hábitos tanto en el ámbito doméstico, como en el entorno de las grandes instalaciones; existen prácticas como apagar la luz al salir del cuarto, pero también hay prácticas de cómo monitorear el uso de energía en una instalación compleja, tal es el caso de computadoras que con sus reportes diarios ofrecen indicadores que son útiles para buscar cómo mejorar nuestros propios indicadores energéticos para bajar la factura.

Del lado de las inversiones, el rango de situaciones va desde cambiar un foco hasta cambiar una refinería. Esto tiene que ver con saber evaluar los requerimientos, me conviene o no me conviene. Por ejemplo, si quiero cambiar un foco incandescente en un closet donde entro una vez al mes, no tiene sentido cambiarlo por una lámpara led; pero si el foco incandescente está afuera y lo prendo diez horas todos los días, eso es un tiradero de dinero, ahí si tiene una lógica la lamparita led. Nosotros, en la CONUEE, promovemos las mejores prácticas de uso racional y eficiente de energía.

En el sector industrial, en particular, a través de la norma ISO 50001, que es el sistema de gestión que se encarga de implementar su política energética y gestionar aquellos elementos o servicios que tengan que ver con el uso de energía. En cuanto a tecnología, en primer lugar, lo que hacemos son las normas, para favorecer que lo que entre al mercado sea cada vez más eficiente; con este respaldo la gente cambia su equipo y ahorra energía. Esto permite rentabilidad y genera mayores oportunidades de financiamiento. Todo consiste en saber qué y cuándo comprar, aprovechando las oportunidades que nos da el cambio tecnológico para ahorrar energía.

La energía se ahorra foco por foco y donde se consume, y puede existir uno o numerosos puntos de consumo; por ejemplo, en esta oficina hay 20 de esos puntos de consumo, en este piso serán mínimo 300 o 400 y en este edificio al menos 1000; bajo esa óptica, todos los puntos de consumo de esta cuadra son una oportunidad de ahorrar energía. Asimismo, cada actividad nuestra es una oportunidad de aplicar un hábito adecuado en el consumo de energía, entonces, son miles de decisiones en muchos puntos, cada uno con su lógica, quizá esa es una de las dificultades del tema. Además, como el ahorro de energía no se nota, para nosotros, la CONUEE, uno de los retos es cómo lo hacemos visible.


La normalización, el etiquetado de eficiencia
energética y la globalización
La normalización, el etiquetado de eficiencia
energética y la globalización

RTE: ¿Cuáles son algunos de los programas gubernamentales vinculados al quehacer de la CONUEE?

OBR: El más importante, el relevante, sin duda, es el de las normas oficiales mexicanas que deriva de la Ley Federal de Metrología y Normalización. En veinticinco años que hemos trabajado en esto, desde la creación del Comité de Normalización, hemos desarrollado treinta y dos normas oficiales mexicanas, algunas de ellas ya son de cuarta generación, como es el emblemático ejemplo de los refrigeradores. El consumo actual comparado de un refrigerador de quince pies cúbicos, desde que empezamos a trabajar las normas, al que aparece hoy en día en el mercado, es una cuarta parte de lo que consumía.

Actualmente, un refrigerador promedio, de los que utiliza la población en México, consume menos de un kilowatt hora por día. Esto, aunado al conjunto de equipos, sistemas, elementos, lavadoras de ropa, calentadores a gas, aires acondicionados de ventana, motores eléctricos y lámparas, que están regulados por las normas, indudablemente, ya tienen un impacto, inclusive en los grandes procesos.

Justo ahí, en tales procesos, es donde se hace evidente dicho impacto. Por ejemplo, en el caso de la norma de calentadores a gas, tenemos un estudio de estos del sector residencial, publicado en 1996, antes de ello el crecimiento de la demanda de gas LP, gas natural, sumado al sector residencial era del 6%; luego que aparece la norma, a finales del siglo pasado, ese crecimiento empieza a estancarse y con esa tendencia el consumo de gas LP, gas natural, sector residencial, en lo que va del siglo es menor hoy día a lo que era en el año 2000, o sea no ha crecido, ha disminuido, quizá poquito, pero lo interesante es que la población ha crecido el 1.2%, y es ahí donde se refleja el impacto. Es un impacto macro y son datos de la propia Secretaría, inclusive, el diferencial entre lo que se consume actualmente y lo que pudo haber sido consumido el año pasado era equivalente a la capacidad de producción de una refinería chica de México, en términos energéticos, en Petajoules. Se puede decir que una norma ha ahorrado una refinería, lo cual, en términos de la economía de las familias, lo estimamos en alrededor de cuatrocientos mil millones de pesos en los veinte años. Inclusive, si sumamos el efecto de la norma de refrigeradores, de lavadoras de ropa, de lámparas y demás, estamos estimando, en el mismo periodo, un billón de pesos para las familias y para la hacienda pública, porque hay un subsidio importante en estos veinte años al gas LP, pero también a las tarifas eléctricas. Entonces, la hacienda pública ha ahorrado mucho dinero por aplicación de las normas, y sin incluir las treinta y dos, solo las que aplican al sector residencial.

RTE: ¿Cuál ha sido la experiencia con los empresarios en cuanto a la aceptación de los sellos de eficiencia energética?

OBR: Bueno, hay que admitir que la Ley Federal de Metrología y Normalización nace por el TLC, o NAFTA, porque México tenía que abrir mercados hacia distintas regiones y eso nos llevó a que los productos mexicanos se vendieran con normas o con exigencias técnicas a nivel de Norteamérica, lo cual facilitó que los industriales aceptaran las normas que buscan una homologación regional. En el proceso de la elaboración de las normas ha sido muy importante el trabajo con fabricantes exportadores; México tiene una base industrial importante de electrodomésticos, y es con los empresarios de esa base industrial con quienes hemos negociado los términos de las normas, inclusive, la primera norma no estaba a la altura de la región, pero en el año 2000 llegamos a homologarnos con Estados Unidos y Canadá, ellos van un poco delante de nosotros, hemos tardado casi diez años más, porque ellos volvieron a moverla como a mediados de 2000 a 2010, nos estamos emparejando en la norma de refrigeradores con algo que ya debe estar en vigor en un par de meses. Inclusive, dentro del nuevo tratado nos tocó participar en las negociaciones de los textos relacionados a esos productos y, más o menos, se mantienen las mismas correspondencias porque hay una conversación que permite que cada cierto tiempo se reúnan la CONUEE, el Departamento de Estados Unidos y National Research Canadá, para conversar y ver los avances.


RTE: A propósito de la economía global, ¿qué nos espera del potencial con otros países, en cuanto a la normatividad de eficiencia energética?

OBR: Precisamente, una de las cosas que hemos hecho, y por interés también en la región con países de Centroamérica, es permitir que nos copiaran el texto mismo de las normas, lo cual está bien; pero ahora quieren utilizar nuestro sistema de evaluación de la conformidad, que es la otra mitad de lo que son las normas. La norma es un texto negociado que se publica y se vuelve obligatorio, pero hay que tener un sistema que lo sostenga y que son laboratorios de prueba o de certificación, y el organismo superior que es la identidad mexicana de acreditación. Curiosamente, el primer laboratorio de las normas oficiales mexicanas estaba en el INEEL, en el año 1996 o 1997; ustedes tuvieron el primer laboratorio de refrigeradores, creo que después los superó el mercado, pero las primeras pruebas de la primera norma de eficiencia energética ocurrieron en el Instituto, con quien hemos tenido, además, una relación buena en este tema. Más adelante, por la misma cuestión de la evaluación, ha habido cooperación con el Laboratorio Lawrence Berkeley, cuando menos dos veces, para tratar de evaluar el impacto de las normas y darles cantidades económicas y de energía ahorrada en una agregación de normas, y siempre ha salido un buen resultado; esto se ha hecho en cooperación entre el INEEL y la CONUEE.

RTE: Seguramente habrá otros proyectos que se puedan hacer con el Instituto, que incluso ya los tenga usted claros.

OBR:Comentaba el tema de la información por la Ley de Transición Energética. Nosotros estamos obligados a tener un sistema de información energética, tuvimos una evaluación del INEGI el año pasado, en relación a nuestro sistema y lo que debe tener. Fue al INEEL al que contratamos para que nos diera una propuesta del sistema de información, entonces, hemos considerado al INEEL nuestro soporte tecnológico para esta perspectiva de cómo debe ir el sistema. El reto nuestro ahora es ver de dónde sacamos un recurso que no tenemos, que tiene que ver con la compra de equipos, lo que nos recomendó el INEGI, que detalló el INEEL.

Avances y evaluación de su Impacto Social
Avances y evaluación de su Impacto Social

RTE: ¿Qué nos puede comentar sobre el reconocimiento que recientemente le otorgaron en Nueva York, cuál es la importancia del mismo?

OBR: Si hay un reconocimiento, digamos a una trayectoria, llevo treinta años en este tema y eso, de cierta manera, ha dejado marcado el camino andado. Pero más allá de lo personal, también hay un reconocimiento a lo que se ha hecho en México, en el tema de normas, esto es muy gratificante, sobre todo por la organización que dio el reconocimiento, que está muy orientado a estimular el combate a la pobreza energética en el mundo, tratar de que los más pobres tengan acceso a energías limpias, pero también tengan acceso a tecnología eficiente, justo ahí es donde este reconocimiento conecta con el impacto de las normas, con el valor que tiene esa actividad, misma que hemos logrado acreditar, en parte con los estudios del INEEL. Esto, la aplicación de normas y el acceso a tecnologías eficientes, tiene un importante impacto económico para el país y las familias, lo cual resulta atractivo para los organizadores de este reconocimiento, haciéndolo patente a través mío.

Por lo que usted acaba de mencionar, la eficiencia energética tiene un impacto social importante.

OBR: Nos invitaron a participar en un estudio sobre pobreza energética, hay una perspectiva muy orientada a la cuestión del acceso a la energía moderna. En México, afortunadamente, estamos en un nivel muy alto, arriba del 95%. Creo que entre el 97% y el 98% de la población mexicana tiene acceso a la electricidad, está conectada a la red, pero todavía hay una cantidad importante que no lo tiene. Hay otro tema que tiene que ver con el costo de la energía, existe una deficiencia de pobreza energética en cuanto al gasto de una familia para hacerse de la energía, de los servicios energéticos para tener refrigeración, iluminación, entretenimiento, todo lo que nos permite la electricidad y, precisamente, el análisis nos dice que las normas oficiales mexicanas han permitido que la gente se haga de servicios energéticos de refrigeración, iluminación, etcétera, a un costo mucho menor, porque el consumo para tenerlos ha bajado; en refrigeradores es a una cuarta parte, en focos también a una cuarta parte. Esos servicios energéticos los tiene uno a un consumo mucho menor de electricidad y, entonces, eso tiene un impacto, según nuestro análisis, importante en las familias más pobres, porque tienen que gastar menos; quizá eso valga la pena para realizar un estudio más economista. Esto es con datos y con información que tenemos, básicamente del INEGI.

RTE: Creo que lo que acaba de mencionar resume muy bien la importancia y los resultados de una buena eficiencia energética. A propósito de resultados, leí un documento de la CONUEE sobre los indicadores de eficiencia energética y me sorprendieron los porcentajes logrados.

OBR: Los esfuerzos nacionales de eficiencia energética han tenido un enfoque muy particular en ese sector residencial por varias razones; por un lado, quizá las normas han tenido esa carga precisamente por la importancia del sector manufacturero de enseres domésticos en México, el efecto, digamos, del Tratado de Libre Comercio, pero eso es colándonos en la oportunidad para tener esa regulación y esos impactos. El impacto mayor está en el sector residencial, hay un impacto pero no de las políticas de eficiencia, sino más bien de las condiciones del precio de los energéticos en el sector industrial, en el cual, en veinte años, su índice de intensidad energética se reduce 12% o 15%, que es insignificativo, pero eso es más que nada por los propios cambios que hacen de ese lado. Pero en el lado residencial hay dos indicadores, uno que tiene que ver con el consumo per cápita en el sector residencial, que baja como 22%. La gente consume menos energía para, inclusive, servicios energéticos crecientes; hace veinte años teníamos refrigeradores más chicos, no teníamos computadoras, no había microondas, no cargábamos celulares; hoy día tenemos más servicios energéticos pero con un consumo menor, reflejado precisamente en esos indicadores. Y el otro indicador que está asociado a lo que decía hace rato de la pobreza energética, estos indicadores definieron las mejores prácticas internacionales; cuánto de mi ingreso gasto en energía y ese bajó 40%.

El FIDE ha tenido programas importantes de cambios de lámparas; estamos hablando de más de cien millones de lámparas en dos puntos y promociones en relación a esto. Estimamos que hoy día, en números muy redondos, sesenta millones de enseres mayores que usan energía y gas han sido instalados ya con norma. Cualquier casa en México que tenga conexión a la red eléctrica tiene un producto que está sujeto a una norma de la CONUEE, seguro es el foco, el refrigerador y la lavadora.

RTE: Tal vez muchos no nos damos cuenta que, de cierta manera, ya vivimos en una cultura del ahorro y uso eficiente de la energía, porque simplemente disfrutamos del hecho.

OBR: Una forma de hacerlo visible, y es uno de los retos de comunicación de la CONUEE, es referente a la información de nuestra etiqueta amarilla, ya que hemos tenido algunas confusiones, inclusive algunos periodistas suponen, erróneamente, que en la misma se dice cuanto se ahorra. Hay una conversación sobre la información en la etiqueta, para empezar, esa etiqueta amarilla significa que ese producto está regulado por el Estado a través de la CONUEE y digamos que, lo que pasa es que el valor cero es el valor mínimo, pero el valor mínimo se ha ido moviendo para hacerlo más eficiente, entonces no es fácil esa expresión, hace falta entender un poco más la información contenida en esa etiqueta que está a la vista en refrigeradores, lavadoras, calentadores de agua y estufas. Por otro lado, el propio INEGI dice que la gente, aunque no entienda la etiqueta amarrilla, cuando menos ya la identifica.

Perspectivas de colaboración entre la
CONUEE y el INEEL
Perspectivas de colaboración entre la
CONUEE y el INEEL

Para concluir, hay muchísimo trabajo y han habido muchísimos logros y satisfacciones, pero, ¿cuál es la tarea pendiente?

OBR: Hay muchas tareas pendientes, todo lo que ocurre en el ámbito municipal, que es uno de los ámbitos más débiles del sistema. Un ayuntamiento decide sobre los servicios de bombeo de agua, de alumbrado público, de las propias instalaciones de los municipios y de sus propios vehículos, pero también, los cabildos municipales toman decisiones de cómo operar el transporte y sobre el ordenamiento urbano. El tema del transporte tiene un potencial muy grande para reducción del consumo energético, pero es una transformación mayor, los modos de transporte están asociados a la infraestructura. Por ejemplo, si se promueve el metrobus como transporte público, no se trata sólo de introducir camiones articulados, hay que desarrollar toda la infraestructura de estaciones y tener arreglo con los transportistas; ahí se perfila mucho el tema del vehículo eléctrico, de la movilidad eléctrica. Pero eso está muy lejos de nosotros, son decisiones locales que implican muchos recursos y, en ese caso, cuando menos, tratamos de orientar y tener una opinión sobre ese cambio. Sobre los temas del bombeo de agua y el alumbrado, si apoyamos directamente a municipios, inclusive, hay temas de capacitación para funcionarios públicos municipales. Muchos alcaldes del mundo, preocupados por el tema de cambio climático, mitigación y adaptación, ya se han organizado para enfrentar este reto mayor.

Además, con el matrimonio entre la electricidad y la tecnología de la información, viene el tema del Internet de las cosas, el que yo pueda prender y apagar mis equipos desde el celular y contestar la puerta desde aquí, saber qué hay en mi refrigerador, eso es un reto mayor y aplica a un montón de cosas; asimismo, atañe al vehículo autónomo, el funcionamiento inteligente de edificios y la medición inteligente. Desde el punto de vista de política pública, el reto es cómo asegurarnos de que no nos vendan espejitos, hemos aprendido a apoyar a los proyectos de alumbrado público a base de leds certificados con nuestra norma y demás, pero el caso de un sistema de Internet de las cosas asociado al alumbrado público implica numerosos elementos difíciles de poder visualizar que se pueden prestar a que engañen a muchos alcaldes.


La tecnología de la información nos va a permitir un funcionamiento mucho más eficiente de las ciudades y va a afectar el consumo de la energía, pero cómo esa tecnología entra en funcionamiento a través de instituciones como las que tenemos hoy a nivel municipal, me preocupa mucho. Por ejemplo, cómo se contrata, cómo se supervisa y cómo se aprovecha. El potencial es gigantesco y la promesa de la tecnología en ese sentido es mayor, pero es muy sofisticado para lo que entiendo son los marcos institucionales locales y, creo que las instituciones nacionales, incluyendo la CONUEE y el INEEL, especialmente el INEEL, conocen bien toda esta tecnología; entonces, conviene trabajar en conjunto para guiar estos procesos del aterrizaje, inclusive desarrollos locales de esa tecnología.

Mensaje final
Mensaje final

RTE: Muchísimas gracias, de mi parte sería todo. ¿Desea agregar algo que considere importante?

OBR: Hoy día, uno de los retos también mayores es la cuestión social, o sea, obviamente la llegada de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador y su triunfo abrumador refleja el ánimo de la gente por un cambio con una visión más hacia las necesidades de las personas, más que a otras necesidades, eso, desde la perspectiva de la política pública, nos representa retos.

En el caso de la eficiencia energética yo creo que hay mucho potencial, hay mucha posibilidad de contribuir, ya lo ha hecho, como lo refiero, pero creo que puede seguir contribuyendo. Además de la parte social, está la parte de la seguridad energética, pero la autosuficiencia tiene dos partes: la oferta y la demanda, si tenemos una demanda alta nuestra necesidad de autosuficiencia va a ser mucho más alta, pero si queremos seguir tomando nuestras cervezas frías, bañarnos todos los días, movernos sin problema, quizá lo podamos hacer pero de manera energética más eficientemente, para que nuestra necesidad de recursos sea menor y, tal vez, esa es la intención que tenemos todos, eso se logra con energías renovables y en un mundo que no contamine. Entonces, la eficiencia energética puede colaborar tanto con la soberanía energética como con el cuidado de la economía familiar. Desde hace bastante tiempo, estamos viviendo en una época en la que no podemos darnos el lujo del despilfarro de energía, ahora menos que nunca.


Entrevista realizada y editada por:
Francisco Javier González Quiñones, fjgq@ineel.mx


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Entrevista al M. C. Odón de Buen
Rodríguez
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Rodríguez
Director de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE)

Aportaciones de la CONUEE a la eficiencia energética

El Maestro en Ciencias Odón de Buen nos comparte su experiencia en el tema de eficiencia energética, la normatividad y cómo ha sido su trayectoria en treinta años de servicio. Asimismo nos comenta que ahorrar o hacer más eficiente la energía tiene dos componentes: las prácticas o hábitos de consumo y las inversiones en tecnología, y el INEEL conoce muy bien esa tecnología.
Director de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE)

Aportaciones de la CONUEE a la eficiencia energética

El Maestro en Ciencias Odón de Buen nos comparte su experiencia en el tema de eficiencia energética, la normatividad y cómo ha sido su trayectoria en treinta años de servicio. Asimismo nos comenta que ahorrar o hacer más eficiente la energía tiene dos componentes: las prácticas o hábitos de consumo y las inversiones en tecnología, y el INEEL conoce muy bien esa tecnología.

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Introducción a la CONUEE
Introducción a la CONUEE

Revista Transición Energética (RTE): Háblenos un poco de la historia, los objetivos y la organización de la CONUEE.

Odón de Buen Rodríguez (OBR): La Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE) es una organización que tiene treinta años de existencia, si consideramos que parte de la Comisión Nacional para el ahorro de Energía (CONAE) fue Comisión intersecretarial. Con el tiempo ha ido cambiando, la CONAE se volvió un órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Energía, lo que significó un cambio en el manejo presupuestal. Después, a partir de la entrada en vigor de la Ley para el Aprovechamiento Sustentable de la Energía, el 28 de noviembre de 2008, la CONUEE reemplaza a la CONAE. Luego, en la pasada reforma energética nos toca juntos, al INEEL y a la CONUEE, una reconversión que quizá, en nuestro caso, no fue tan radical como en el INEEL. Existe una función que viene de la Ley Federal de Metrología que es de normalización, la cual aterriza en la CONUEE a través de la SENER, con ello nos delegan la función del desarrollo de las normas y de darle seguimiento. En otra de nuestras actividades de mayor impacto, somos reguladores a quienes los grandes usuarios de energía nos tienen que presentar sus consumos anuales de energía y qué acciones de ahorro y uso eficiente de energía han hecho.

También tenemos programas de promoción, uno, que es muy grande, con la administración pública federal, el cual comprende más de cien mil funcionarios públicos, edificios, flotillas vehiculares e instalaciones industriales que incluyen, de alguna manera, también a CFE y a PEMEX, en el sentido de tener que entregarnos información pertinente que reporte actividad acreditable en el uso eficiente de energía. Además, tenemos un proyecto asociado a municipios donde, con dinero que opera la Secretaría de Energía, hay incentivos para cumplir con características técnicas aceptables de las luminarias y de los sistemas de alumbrado.

Asimismo, contamos con sistemas de información estadística de gran utilidad y, por lo tanto, muy consultados. Recientemente, en cooperación con la Agencia Francesa para el Medio Ambiente y Gestión de la Energía (ADEME) y con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), publicamos el Informe Nacional de Monitoreo de la Eficiencia Energética de México. Este es un documento muy importante sobre indicadores nacionales de eficiencia energética, de toda la cadena de valor de energía y en series de tiempo de veinte años. Aunque somos muy activos en difundir conceptos y acciones con la población en general, a través de redes sociales, nuestros recursos de comunicación social son muy limitados. Pero, por otro lado, tenemos un papel importante de concertación de la cooperación internacional a proyectos de la CONUEE; hay recursos de Alemania, Dinamarca, Francia, Unión Europea, Naciones Unidas y Japón, entre otros países y organismos. Un ejemplo de esos proyectos es el realizado por el INEEL para probar la tecnología de aire acondicionado INVERTER, cuyos resultados demostraron que el desempeño energético de esta tecnología, en equipos que la usan, permite ahorrar grandes cantidades de energía.

Entonces, en el tema del uso eficiente de la energía, en la CONUEE somos reguladores, promotores de programa y facilitadores de procesos de colaboración a nivel federal, estatal y municipal.

RTE: ¿En qué consiste el ahorro y uso eficiente de la energía y cuál es su alcance?

OBR: Ahorrar o hacer más eficiente la energía tiene dos componentes: las prácticas o hábitos de consumo y las inversiones en tecnología. Las prácticas son hábitos tanto en el ámbito doméstico, como en el entorno de las grandes instalaciones; existen prácticas como apagar la luz al salir del cuarto, pero también hay prácticas de cómo monitorear el uso de energía en una instalación compleja, tal es el caso de computadoras que con sus reportes diarios ofrecen indicadores que son útiles para buscar cómo mejorar nuestros propios indicadores energéticos para bajar la factura.

Del lado de las inversiones, el rango de situaciones va desde cambiar un foco hasta cambiar una refinería. Esto tiene que ver con saber evaluar los requerimientos, me conviene o no me conviene. Por ejemplo, si quiero cambiar un foco incandescente en un closet donde entro una vez al mes, no tiene sentido cambiarlo por una lámpara led; pero si el foco incandescente está afuera y lo prendo diez horas todos los días, eso es un tiradero de dinero, ahí si tiene una lógica la lamparita led. Nosotros, en la CONUEE, promovemos las mejores prácticas de uso racional y eficiente de energía.

En el sector industrial, en particular, a través de la norma ISO 50001, que es el sistema de gestión que se encarga de implementar su política energética y gestionar aquellos elementos o servicios que tengan que ver con el uso de energía. En cuanto a tecnología, en primer lugar, lo que hacemos son las normas, para favorecer que lo que entre al mercado sea cada vez más eficiente; con este respaldo la gente cambia su equipo y ahorra energía. Esto permite rentabilidad y genera mayores oportunidades de financiamiento. Todo consiste en saber qué y cuándo comprar, aprovechando las oportunidades que nos da el cambio tecnológico para ahorrar energía.

La energía se ahorra foco por foco y donde se consume, y puede existir uno o numerosos puntos de consumo; por ejemplo, en esta oficina hay 20 de esos puntos de consumo, en este piso serán mínimo 300 o 400 y en este edificio al menos 1000; bajo esa óptica, todos los puntos de consumo de esta cuadra son una oportunidad de ahorrar energía. Asimismo, cada actividad nuestra es una oportunidad de aplicar un hábito adecuado en el consumo de energía, entonces, son miles de decisiones en muchos puntos, cada uno con su lógica, quizá esa es una de las dificultades del tema. Además, como el ahorro de energía no se nota, para nosotros, la CONUEE, uno de los retos es cómo lo hacemos visible.


La normalización, el etiquetado de eficiencia
energética y la globalización
La normalización, el etiquetado de eficiencia
energética y la globalización

RTE: ¿Cuáles son algunos de los programas gubernamentales vinculados al quehacer de la CONUEE?

OBR: El más importante, el relevante, sin duda, es el de las normas oficiales mexicanas que deriva de la Ley Federal de Metrología y Normalización. En veinticinco años que hemos trabajado en esto, desde la creación del Comité de Normalización, hemos desarrollado treinta y dos normas oficiales mexicanas, algunas de ellas ya son de cuarta generación, como es el emblemático ejemplo de los refrigeradores. El consumo actual comparado de un refrigerador de quince pies cúbicos, desde que empezamos a trabajar las normas, al que aparece hoy en día en el mercado, es una cuarta parte de lo que consumía.

Actualmente, un refrigerador promedio, de los que utiliza la población en México, consume menos de un kilowatt hora por día. Esto, aunado al conjunto de equipos, sistemas, elementos, lavadoras de ropa, calentadores a gas, aires acondicionados de ventana, motores eléctricos y lámparas, que están regulados por las normas, indudablemente, ya tienen un impacto, inclusive en los grandes procesos.

Justo ahí, en tales procesos, es donde se hace evidente dicho impacto. Por ejemplo, en el caso de la norma de calentadores a gas, tenemos un estudio de estos del sector residencial, publicado en 1996, antes de ello el crecimiento de la demanda de gas LP, gas natural, sumado al sector residencial era del 6%; luego que aparece la norma, a finales del siglo pasado, ese crecimiento empieza a estancarse y con esa tendencia el consumo de gas LP, gas natural, sector residencial, en lo que va del siglo es menor hoy día a lo que era en el año 2000, o sea no ha crecido, ha disminuido, quizá poquito, pero lo interesante es que la población ha crecido el 1.2%, y es ahí donde se refleja el impacto. Es un impacto macro y son datos de la propia Secretaría, inclusive, el diferencial entre lo que se consume actualmente y lo que pudo haber sido consumido el año pasado era equivalente a la capacidad de producción de una refinería chica de México, en términos energéticos, en Petajoules. Se puede decir que una norma ha ahorrado una refinería, lo cual, en términos de la economía de las familias, lo estimamos en alrededor de cuatrocientos mil millones de pesos en los veinte años. Inclusive, si sumamos el efecto de la norma de refrigeradores, de lavadoras de ropa, de lámparas y demás, estamos estimando, en el mismo periodo, un billón de pesos para las familias y para la hacienda pública, porque hay un subsidio importante en estos veinte años al gas LP, pero también a las tarifas eléctricas. Entonces, la hacienda pública ha ahorrado mucho dinero por aplicación de las normas, y sin incluir las treinta y dos, solo las que aplican al sector residencial.

RTE: ¿Cuál ha sido la experiencia con los empresarios en cuanto a la aceptación de los sellos de eficiencia energética?

OBR: Bueno, hay que admitir que la Ley Federal de Metrología y Normalización nace por el TLC, o NAFTA, porque México tenía que abrir mercados hacia distintas regiones y eso nos llevó a que los productos mexicanos se vendieran con normas o con exigencias técnicas a nivel de Norteamérica, lo cual facilitó que los industriales aceptaran las normas que buscan una homologación regional. En el proceso de la elaboración de las normas ha sido muy importante el trabajo con fabricantes exportadores; México tiene una base industrial importante de electrodomésticos, y es con los empresarios de esa base industrial con quienes hemos negociado los términos de las normas, inclusive, la primera norma no estaba a la altura de la región, pero en el año 2000 llegamos a homologarnos con Estados Unidos y Canadá, ellos van un poco delante de nosotros, hemos tardado casi diez años más, porque ellos volvieron a moverla como a mediados de 2000 a 2010, nos estamos emparejando en la norma de refrigeradores con algo que ya debe estar en vigor en un par de meses. Inclusive, dentro del nuevo tratado nos tocó participar en las negociaciones de los textos relacionados a esos productos y, más o menos, se mantienen las mismas correspondencias porque hay una conversación que permite que cada cierto tiempo se reúnan la CONUEE, el Departamento de Estados Unidos y National Research Canadá, para conversar y ver los avances.


RTE: A propósito de la economía global, ¿qué nos espera del potencial con otros países, en cuanto a la normatividad de eficiencia energética?

OBR: Precisamente, una de las cosas que hemos hecho, y por interés también en la región con países de Centroamérica, es permitir que nos copiaran el texto mismo de las normas, lo cual está bien; pero ahora quieren utilizar nuestro sistema de evaluación de la conformidad, que es la otra mitad de lo que son las normas. La norma es un texto negociado que se publica y se vuelve obligatorio, pero hay que tener un sistema que lo sostenga y que son laboratorios de prueba o de certificación, y el organismo superior que es la identidad mexicana de acreditación. Curiosamente, el primer laboratorio de las normas oficiales mexicanas estaba en el INEEL, en el año 1996 o 1997; ustedes tuvieron el primer laboratorio de refrigeradores, creo que después los superó el mercado, pero las primeras pruebas de la primera norma de eficiencia energética ocurrieron en el Instituto, con quien hemos tenido, además, una relación buena en este tema. Más adelante, por la misma cuestión de la evaluación, ha habido cooperación con el Laboratorio Lawrence Berkeley, cuando menos dos veces, para tratar de evaluar el impacto de las normas y darles cantidades económicas y de energía ahorrada en una agregación de normas, y siempre ha salido un buen resultado; esto se ha hecho en cooperación entre el INEEL y la CONUEE.

RTE: Seguramente habrá otros proyectos que se puedan hacer con el Instituto, que incluso ya los tenga usted claros.

OBR:Comentaba el tema de la información por la Ley de Transición Energética. Nosotros estamos obligados a tener un sistema de información energética, tuvimos una evaluación del INEGI el año pasado, en relación a nuestro sistema y lo que debe tener. Fue al INEEL al que contratamos para que nos diera una propuesta del sistema de información, entonces, hemos considerado al INEEL nuestro soporte tecnológico para esta perspectiva de cómo debe ir el sistema. El reto nuestro ahora es ver de dónde sacamos un recurso que no tenemos, que tiene que ver con la compra de equipos, lo que nos recomendó el INEGI, que detalló el INEEL.

Avances y evaluación de su Impacto Social
Avances y evaluación de su Impacto Social

RTE: ¿Qué nos puede comentar sobre el reconocimiento que recientemente le otorgaron en Nueva York, cuál es la importancia del mismo?

OBR: Si hay un reconocimiento, digamos a una trayectoria, llevo treinta años en este tema y eso, de cierta manera, ha dejado marcado el camino andado. Pero más allá de lo personal, también hay un reconocimiento a lo que se ha hecho en México, en el tema de normas, esto es muy gratificante, sobre todo por la organización que dio el reconocimiento, que está muy orientado a estimular el combate a la pobreza energética en el mundo, tratar de que los más pobres tengan acceso a energías limpias, pero también tengan acceso a tecnología eficiente, justo ahí es donde este reconocimiento conecta con el impacto de las normas, con el valor que tiene esa actividad, misma que hemos logrado acreditar, en parte con los estudios del INEEL. Esto, la aplicación de normas y el acceso a tecnologías eficientes, tiene un importante impacto económico para el país y las familias, lo cual resulta atractivo para los organizadores de este reconocimiento, haciéndolo patente a través mío.

Por lo que usted acaba de mencionar, la eficiencia energética tiene un impacto social importante.

OBR: Nos invitaron a participar en un estudio sobre pobreza energética, hay una perspectiva muy orientada a la cuestión del acceso a la energía moderna. En México, afortunadamente, estamos en un nivel muy alto, arriba del 95%. Creo que entre el 97% y el 98% de la población mexicana tiene acceso a la electricidad, está conectada a la red, pero todavía hay una cantidad importante que no lo tiene. Hay otro tema que tiene que ver con el costo de la energía, existe una deficiencia de pobreza energética en cuanto al gasto de una familia para hacerse de la energía, de los servicios energéticos para tener refrigeración, iluminación, entretenimiento, todo lo que nos permite la electricidad y, precisamente, el análisis nos dice que las normas oficiales mexicanas han permitido que la gente se haga de servicios energéticos de refrigeración, iluminación, etcétera, a un costo mucho menor, porque el consumo para tenerlos ha bajado; en refrigeradores es a una cuarta parte, en focos también a una cuarta parte. Esos servicios energéticos los tiene uno a un consumo mucho menor de electricidad y, entonces, eso tiene un impacto, según nuestro análisis, importante en las familias más pobres, porque tienen que gastar menos; quizá eso valga la pena para realizar un estudio más economista. Esto es con datos y con información que tenemos, básicamente del INEGI.

RTE: Creo que lo que acaba de mencionar resume muy bien la importancia y los resultados de una buena eficiencia energética. A propósito de resultados, leí un documento de la CONUEE sobre los indicadores de eficiencia energética y me sorprendieron los porcentajes logrados.

OBR: Los esfuerzos nacionales de eficiencia energética han tenido un enfoque muy particular en ese sector residencial por varias razones; por un lado, quizá las normas han tenido esa carga precisamente por la importancia del sector manufacturero de enseres domésticos en México, el efecto, digamos, del Tratado de Libre Comercio, pero eso es colándonos en la oportunidad para tener esa regulación y esos impactos. El impacto mayor está en el sector residencial, hay un impacto pero no de las políticas de eficiencia, sino más bien de las condiciones del precio de los energéticos en el sector industrial, en el cual, en veinte años, su índice de intensidad energética se reduce 12% o 15%, que es insignificativo, pero eso es más que nada por los propios cambios que hacen de ese lado. Pero en el lado residencial hay dos indicadores, uno que tiene que ver con el consumo per cápita en el sector residencial, que baja como 22%. La gente consume menos energía para, inclusive, servicios energéticos crecientes; hace veinte años teníamos refrigeradores más chicos, no teníamos computadoras, no había microondas, no cargábamos celulares; hoy día tenemos más servicios energéticos pero con un consumo menor, reflejado precisamente en esos indicadores. Y el otro indicador que está asociado a lo que decía hace rato de la pobreza energética, estos indicadores definieron las mejores prácticas internacionales; cuánto de mi ingreso gasto en energía y ese bajó 40%.

El FIDE ha tenido programas importantes de cambios de lámparas; estamos hablando de más de cien millones de lámparas en dos puntos y promociones en relación a esto. Estimamos que hoy día, en números muy redondos, sesenta millones de enseres mayores que usan energía y gas han sido instalados ya con norma. Cualquier casa en México que tenga conexión a la red eléctrica tiene un producto que está sujeto a una norma de la CONUEE, seguro es el foco, el refrigerador y la lavadora.

RTE: Tal vez muchos no nos damos cuenta que, de cierta manera, ya vivimos en una cultura del ahorro y uso eficiente de la energía, porque simplemente disfrutamos del hecho.

OBR: Una forma de hacerlo visible, y es uno de los retos de comunicación de la CONUEE, es referente a la información de nuestra etiqueta amarilla, ya que hemos tenido algunas confusiones, inclusive algunos periodistas suponen, erróneamente, que en la misma se dice cuanto se ahorra. Hay una conversación sobre la información en la etiqueta, para empezar, esa etiqueta amarilla significa que ese producto está regulado por el Estado a través de la CONUEE y digamos que, lo que pasa es que el valor cero es el valor mínimo, pero el valor mínimo se ha ido moviendo para hacerlo más eficiente, entonces no es fácil esa expresión, hace falta entender un poco más la información contenida en esa etiqueta que está a la vista en refrigeradores, lavadoras, calentadores de agua y estufas. Por otro lado, el propio INEGI dice que la gente, aunque no entienda la etiqueta amarrilla, cuando menos ya la identifica.

Perspectivas de colaboración entre la
CONUEE y el INEEL
Perspectivas de colaboración entre la
CONUEE y el INEEL

Para concluir, hay muchísimo trabajo y han habido muchísimos logros y satisfacciones, pero, ¿cuál es la tarea pendiente?

OBR: Hay muchas tareas pendientes, todo lo que ocurre en el ámbito municipal, que es uno de los ámbitos más débiles del sistema. Un ayuntamiento decide sobre los servicios de bombeo de agua, de alumbrado público, de las propias instalaciones de los municipios y de sus propios vehículos, pero también, los cabildos municipales toman decisiones de cómo operar el transporte y sobre el ordenamiento urbano. El tema del transporte tiene un potencial muy grande para reducción del consumo energético, pero es una transformación mayor, los modos de transporte están asociados a la infraestructura. Por ejemplo, si se promueve el metrobus como transporte público, no se trata sólo de introducir camiones articulados, hay que desarrollar toda la infraestructura de estaciones y tener arreglo con los transportistas; ahí se perfila mucho el tema del vehículo eléctrico, de la movilidad eléctrica. Pero eso está muy lejos de nosotros, son decisiones locales que implican muchos recursos y, en ese caso, cuando menos, tratamos de orientar y tener una opinión sobre ese cambio. Sobre los temas del bombeo de agua y el alumbrado, si apoyamos directamente a municipios, inclusive, hay temas de capacitación para funcionarios públicos municipales. Muchos alcaldes del mundo, preocupados por el tema de cambio climático, mitigación y adaptación, ya se han organizado para enfrentar este reto mayor.

Además, con el matrimonio entre la electricidad y la tecnología de la información, viene el tema del Internet de las cosas, el que yo pueda prender y apagar mis equipos desde el celular y contestar la puerta desde aquí, saber qué hay en mi refrigerador, eso es un reto mayor y aplica a un montón de cosas; asimismo, atañe al vehículo autónomo, el funcionamiento inteligente de edificios y la medición inteligente. Desde el punto de vista de política pública, el reto es cómo asegurarnos de que no nos vendan espejitos, hemos aprendido a apoyar a los proyectos de alumbrado público a base de leds certificados con nuestra norma y demás, pero el caso de un sistema de Internet de las cosas asociado al alumbrado público implica numerosos elementos difíciles de poder visualizar que se pueden prestar a que engañen a muchos alcaldes.


La tecnología de la información nos va a permitir un funcionamiento mucho más eficiente de las ciudades y va a afectar el consumo de la energía, pero cómo esa tecnología entra en funcionamiento a través de instituciones como las que tenemos hoy a nivel municipal, me preocupa mucho. Por ejemplo, cómo se contrata, cómo se supervisa y cómo se aprovecha. El potencial es gigantesco y la promesa de la tecnología en ese sentido es mayor, pero es muy sofisticado para lo que entiendo son los marcos institucionales locales y, creo que las instituciones nacionales, incluyendo la CONUEE y el INEEL, especialmente el INEEL, conocen bien toda esta tecnología; entonces, conviene trabajar en conjunto para guiar estos procesos del aterrizaje, inclusive desarrollos locales de esa tecnología.

Mensaje final
Mensaje final

RTE: Muchísimas gracias, de mi parte sería todo. ¿Desea agregar algo que considere importante?

OBR: Hoy día, uno de los retos también mayores es la cuestión social, o sea, obviamente la llegada de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador y su triunfo abrumador refleja el ánimo de la gente por un cambio con una visión más hacia las necesidades de las personas, más que a otras necesidades, eso, desde la perspectiva de la política pública, nos representa retos.

En el caso de la eficiencia energética yo creo que hay mucho potencial, hay mucha posibilidad de contribuir, ya lo ha hecho, como lo refiero, pero creo que puede seguir contribuyendo. Además de la parte social, está la parte de la seguridad energética, pero la autosuficiencia tiene dos partes: la oferta y la demanda, si tenemos una demanda alta nuestra necesidad de autosuficiencia va a ser mucho más alta, pero si queremos seguir tomando nuestras cervezas frías, bañarnos todos los días, movernos sin problema, quizá lo podamos hacer pero de manera energética más eficientemente, para que nuestra necesidad de recursos sea menor y, tal vez, esa es la intención que tenemos todos, eso se logra con energías renovables y en un mundo que no contamine. Entonces, la eficiencia energética puede colaborar tanto con la soberanía energética como con el cuidado de la economía familiar. Desde hace bastante tiempo, estamos viviendo en una época en la que no podemos darnos el lujo del despilfarro de energía, ahora menos que nunca.


Entrevista realizada y editada por:
Francisco Javier González Quiñones, fjgq@ineel.mx



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